Actores y actrices famosos signo Sagitario

Júpiter, el Gran Benefactor, rige Sagitario y lo bendice con el don que más útil resulta en el mundo de la actuación: la capacidad de creer. No la fe religiosa —aunque Júpiter también rige eso— sino la fe dramática, la capacidad de creer en el personaje, en la historia, en la importancia de lo que se está haciendo. Los actores de otros signos necesitan, a veces, recordarse que lo que están haciendo importa; el actor Sagitario no necesita ese recordatorio porque Júpiter lo ha provisto de un optimismo estructural que convierte cada papel en una aventura y cada set en un territorio de exploración. El problema, si se quiere llamar así, es que cuando la aventura acaba y queda solo la rutina del rodaje de décima toma de un plano de cobertura, el Sagitario puede desconectar con una facilidad que exaspera a los directores más exigentes.
El fuego mutable de Sagitario produce actores de una espontaneidad que es a la vez su mayor virtud y su mayor limitación. Son extraordinarios en el primer encuentro con el material, en las improvisaciones, en los ensayos cuando todo es posible; pueden ser irregulares en la décima toma de la misma escena, cuando la maquinaria de la producción ha eliminado toda posibilidad de sorpresa y lo que queda es pura técnica. Los Sagitario que han aprendido a sostener la ilusión de la primera vez en la décima repetición son los que han construido las carreras más largas y más sólidas.
Los diez actores con Sol en Sagitario más destacados de la historia
Brad Pitt (18 de diciembre de 1963) es el actor con Sol en Sagitario más visible de su generación, con todo lo que eso implica: la belleza jupiteriana, el carisma expansivo, la versatilidad entre géneros que solo parece posible porque cada película es para él una aventura nueva. Pero Pitt es también el Sagitario que ha trabajado más sistemáticamente en trascender su imagen, eligiendo proyectos que le colocan en situaciones incómodas —Doce monos, El club de la lucha, Bastardos sin gloria— con una consistencia que desmiente el estereotipo del estrella que se conforma con ser estrella. Samuel L. Jackson (21 de diciembre de 1948) es la voz más reconocible del cine americano contemporáneo, y el hecho de que sea una voz jupiteriana —amplia, segura, presente, imposible de ignorar— no es una coincidencia. Jake Gyllenhaal (19 de diciembre de 1980) ha construido su carrera adulta sobre la exploración sistemática del lado oscuro del signo, eligiendo personajes que son Sagitario en crisis: el optimismo roto, la búsqueda que ha perdido su objeto.
Halle Berry (14 de agosto de 1966) es Leo de Sol, pero su trabajo como protagonista de acción —Storm en X-Men, Jinx en Die Another Day— tiene una soltura jupiteriana que viene de posiciones sagitarianas en su tema natal. Frank Sinatra (12 de diciembre de 1915) fue el prototipo del artista Sagitario: el cantante que también actuaba, el actor que también producía, el hombre que necesitaba hacer varias cosas a la vez porque ninguna sola era suficientemente grande para contener toda la energía del signo. Woody Allen (1 de diciembre de 1935) es el caso del intelecto sagitariano puesto al servicio de la comedia filosófica: un director que ha hecho más de cincuenta películas porque Júpiter no le ha permitido quedarse quieto. Otros Sagitario notables son Jamie Foxx (13 de diciembre de 1967), Jeff Bridges (4 de diciembre de 1949) y la actriz francesa Nathalie Baye (6 de julio de 1948, con ascendente sagitariano).
Qué tienen en común: el entusiasmo como técnica
El primer denominador de los actores con Sol en Sagitario es la generosidad. No la generosidad calculada del Leo que da para recibir, sino la generosidad jupiteriana del que da porque tiene mucho y porque dar es la consecuencia natural de tener mucho. En el set, esto se traduce en actores que llegan con energía, que levantan el ánimo del equipo, que improvisan material extra que no está en el guión y que a veces resulta ser lo más memorable de la película.
El segundo denominador es la relación con el humor. Los actores Sagitario tienen un sentido de lo cómico que es simultáneamente inteligente —la ironía es del regente del signo, Júpiter— y físico. Samuel L. Jackson lo usa para hacer más llevadera la intensidad de sus personajes de acción; Brad Pitt lo usa para deflactar el heroísmo de los suyos; Jeff Bridges lo usa como sustrato de toda su interpretación, incluso en los dramas más oscuros. El Sagitario que no tiene humor no está en su signo.
La filosofía es el tercer elemento compartido. Los actores con Sol en Sagitario tienden a elegir proyectos que tienen algo que decir sobre cómo vive el ser humano, sobre por qué hace lo que hace, sobre el sentido o la ausencia de sentido de sus actos. No tienen que ser películas filosóficas explícitas; puede ser un western o una comedia romántica, pero el Sagitario buscará la capa de significado que trasciende el género. Cuando no la encuentra, el proyecto les parece prescindible.
El estilo interpretativo típico de Sagitario: la libertad como condición
Los actores Sagitario son los más difíciles de encajonar en un género o en un tipo. Su versatilidad es real, no retórica: pueden moverse entre el drama y la comedia, entre el cine independiente y el blockbuster, entre el personaje histórico y la ficción de ciencia ficción sin perder la coherencia de su presencia. Esta versatilidad tiene como contrapartida cierta inconstancia: algunos proyectos les apasionan y otros les aburren, y la diferencia entre la actuación apasionada y la actuación aburrida de un Sagitario es visible a distancia de diez metros.
Brad Pitt es el ejemplo más transparente de esta dualidad: en los proyectos que le interesan es uno de los actores más comprometidos de su generación; en los que no, hay una cierta mecánica que los profesionales del sector reconocen y que los críticos a veces llaman falta de intensidad. Lo que ocurre es simplemente que el Sagitario no sabe fingir el entusiasmo porque el entusiasmo es para él la única razón real para hacer algo.
Jake Gyllenhaal ha encontrado una solución interesante a este problema: elegir proyectos que sean sistemáticamente incómodos, que le obliguen a explorar territorios donde el entusiasmo fácil no es posible. Nightcrawler, Zodiac, Donnie Darko son películas donde el Sagitario tiene que trabajar contra su naturaleza optimista, y ese esfuerzo produce interpretaciones de una densidad que su signo no garantizaría de manera automática.
Roles emblemáticos: la aventura como búsqueda de sentido
Tyler Durden en El club de la lucha, encarnado por Brad Pitt, es quizá el personaje más antiJúpiter que un Sagitario ha interpretado con éxito: un nihilista que predica la autodestrucción como camino hacia la autenticidad. La paradoja es perfectamente sagitariana: el mensajero del caos es el personaje más lleno de energía de la película, el más magnético, el que arrastra a los demás con la convicción de sus ideas. Pitt lo construyó desde la fisicalidad —el cuerpo del personaje como argumento— con la misma energía jupiteriana que habría puesto en un héroe convencional. El resultado es uno de los personajes más influyentes del cine americano de los noventa.
Jules Winnfield en Pulp Fiction
encarnado por Samuel L. Jackson es el arquetipo del Sagitario jupiteriano: un asesino a sueldo que cita las Escrituras, que busca el sentido de sus actos en marcos filosófico-religiosos que coexisten con la violencia sin necesidad de resolución. La monofonia moral del personaje, lejos de simplificarlo, lo convierte en uno de los estudios de carácter más complejos del cine de Tarantino, y la voz de Jackson es el instrumento que hace que esa complejidad sea audible.Jeff Bridges como el Nota en El gran Lebowski de los Coen es quizá el retrato más afectuoso del Sagitario en el cine americano: un hombre que vive en el presente con una consistencia que el mundo que le rodea, lleno de urgencias y conspiraciones, no puede alterar. La sabiduría jupiteriana como resistencia pasiva, el optimismo estructural como forma de supervivencia. La película es una comedia, pero el personaje es un filósofo estoico disfrazado de vago, y Bridges lo entendió exactamente así.
Actores y actrices españoles e hispanos con Sol en Sagitario
El cine en español tiene en Sagitario actores de notable trayectoria. Gael García Bernal (30 de noviembre de 1978) es quizá el caso más claro del Sagitario aplicando su versatilidad jupiteriana a la carrera de actor internacional: ha trabajado con Almodóvar, con Gondry, con Iñárritu y con Cuarón; ha producido, ha dirigido y ha sido activista político, todo ello con la energía expansiva que el signo regala a sus nativos. Su elección de proyectos tiene la coherencia temática del Sagitario: siempre hay una pregunta sobre la libertad, la identidad y la justicia, aunque el género cambie.
El actor español Edu Soto (17 de diciembre de 1974) tiene el Sol en Sagitario y ha construido en la televisión y el teatro español una carrera basada en la versatilidad cómica que es marca del signo cuando está bien desarrollado. Y en el cine latinoamericano, el actor argentino y director Sergio Renán (26 de noviembre de 1933) representó durante décadas la vertiente intelectual-artística del Sagitario en el teatro y el cine porteño. La actriz española Verónica Forqué (12 de noviembre de 1955, Sol en Escorpio con ascendente en Sagitario) debe a este ascendente la ligereza y el humor con que dotaba a sus personajes más exitosos, incluyendo su ya legendaria Kiti en ¿Qué he hecho yo para merecer esto? de Almodóvar.
Redacción de Campus Astrología

