Actores y actrices famosos signo Tauro

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Hay actores que te convencen de que son el personaje, y actores que te convencen de que el personaje es ellos. Los nativos de Tauro suelen pertenecer a esta segunda categoría, aunque lo hacen con una sutileza que hace que la distinción resulte casi irrelevante en pantalla. Venus y Saturno en exaltación dan a este signo una relación con la materia —con la realidad física, tangible y sensorial— que se traduce en interpretaciones de una solidez inquietante. No actúan desde la emoción abstracta sino desde el cuerpo, desde el peso específico de cada momento dramático.

La historia del cine está llena de actores con Sol en Tauro cuya longevidad profesional resulta asombrosa incluso para los estándares de una industria que premia la consistencia. No es que los Tauro no fracasen: es que cuando fracasan, se levantan con la misma parsimonia con la que hacen todo lo demás y continúan. El signo del toro tiene poca aptitud para el drama personal y mucha para el drama en pantalla. En la vida real prefieren no montar escenas; por eso las reservan para el escenario, donde tienen todo el sentido.

Los diez actores con Sol en Tauro más destacados de la historia

Al Pacino (25 de abril de 1940) es el caso paradigmático del Tauro que convierte su densidad venusiana en magnetismo puro. Desde Michael Corleone hasta Tony Montana, pasando por Shylock en el teatro shakespeariano, Pacino construye sus personajes como quien levanta una catedral: despacio, con materiales muy sólidos, sin prisa. Jack Nicholson (22 de abril de 1937) añade al peso taurino una ironía venusiana que le permite hacer soportable lo que en manos de otro actor resultaría insoportable; nadie ha llevado la villanía con más elegancia. Audrey Hepburn (4 de mayo de 1929) es quizá la expresión más refinada de Venus como regente: delicadeza que no es fragilidad, gracia que viene del hueso, no del esfuerzo.

Cate Blanchett (14 de mayo de 1969) ha demostrado durante tres décadas que Tauro puede ser también transformación radical, contradiciendo el estereotipo del signo como invariable: ha encarnado reinas, elfas, directoras de orquesta y caricaturas del poder con una versatilidad que desafía las interpretaciones simplistas. Gary Oldman (21 de marzo de 1958), aunque en cusp con Aries, se comporta astrológicamente como Tauro en su trabajo: preparación exhaustiva, identificación física total con el personaje, resultados indiscutibles. George Clooney (6 de mayo de 1961) representa el arquetipo venusiano más reconocible: elegancia sin esfuerzo aparente. Ulrich Mühe (20 de abril de 1953), el actor alemán de La vida de los otros, llevó la contención taurina hasta el límite de lo expresivo. Daniel Day-Lewis (29 de abril de 1957), el actor con más Óscars de la historia, es quizá el mejor argumento para la tesis de que el método actoral más riguroso y el signo de Tauro tienen una afinidad natural.

Qué tienen en común: Venus hecho presencia

El rasgo más inmediatamente observable en los actores con Sol en Tauro es la relación con el cuerpo. No en el sentido atlético —ese es territorio de Aries y Capricornio— sino en el sentido de que su cuerpo es el instrumento principal de la actuación. Daniel Day-Lewis es el ejemplo extremo de un proceso que en todos los Tauro existe en grado mayor o menor: la transformación física como puerta de entrada al personaje. Antes de ser capaz de hablar como su personaje, necesita moverse como él, pesar como él, oler como él.

Venus también otorga a estos actores una sensibilidad especial para el ritmo y la cadencia del lenguaje. Al Pacino tiene uno de los instrumentos vocales más reconocibles del cine americano, y lo ha trabajado con la paciencia taurina de quien afina un instrumento de cuerda durante años. Audrey Hepburn modulaba su voz con una precisión musical que era, en parte, producto del entrenamiento y, en parte, un regalo venusiano que ningún entrenamiento puede imitar del todo.

La paciencia es quizá el denominador más práctico. Los actores Tauro son conocidos en los sets por su capacidad para esperar: esperar la luz correcta, esperar que el director encuentre el ángulo, esperar que la escena madure hasta que esté lista para ser rodada. Esta paciencia exaspera a los directores que trabajan con la energía y los deja maravillados con el resultado.

El estilo interpretativo típico de Tauro: la densidad como virtud

Donde el actor Aries explota, el actor Tauro sedimenta. Sus interpretaciones tienen una cualidad mineral: se acumulan capa sobre capa hasta que el personaje existe con una solidez que parece independiente del actor que lo encarna. Al final del proceso, el espectador ya no ve al actor sino al personaje, lo que es técnicamente la definición del éxito interpretativo.

Este proceso tiene un coste: los actores Tauro tardan. Tardan en encontrar el personaje, tardan en abandonarlo cuando el rodaje termina, y tardan en recuperarse emocionalmente de las interpretaciones más exigentes. Daniel Day-Lewis tardó años en regresar a los escenarios tras varias de sus interpretaciones más intensas; retiró varias veces, publicamente, hasta su retiro definitivo en 2017. La intensidad de la identificación taurina con el material tiene consecuencias que los actores de otros signos raramente experimentan con tanta literalidad.

El estilo taurino favorece la contención sobre la expresión, el silencio sobre la palabra, el gesto pequeño sobre el grande. Jack Nicholson es quizá la excepción más notable, pero incluso en sus interpretaciones más extravagantes hay una base de solidez que impide que el personaje se convierta en caricatura. Cuando lo consigue, que es casi siempre, la extravagancia parece inevitablemente correcta.

Roles emblemáticos: el peso específico del personaje

Michael Corleone en El padrino I y II es el personaje más taurino de la historia del cine, independientemente del Sol de Al Pacino, porque la lógica del personaje —la transformación lenta pero irreversible, la acumulación de poder material, la incapacidad para soltarlo una vez adquirido— es venusiana en su núcleo. Que lo encarne un actor con Sol en Tauro no es solo una coincidencia: es la forma en que el cosmos tiene sentido del humor.

Daniel Day-Lewis en Hay sangre como Daniel Plainview, el magnate del petróleo que convierte la codicia en una forma de religión, es quizá la interpretación más taurina registrada en celuloide: la voz baja, el movimiento lento, la acumulación de poder a lo largo de décadas, la total indiferencia por las convenciones sociales que obstaculizan el objetivo. Y Cate Blanchett como la reina Isabel I en Elizabeth o como Hela en Thor: Ragnarok muestra la otra cara del Tauro bien dispuesto: la capacidad para ocupar el espacio de poder con una naturalidad que hace innecesaria cualquier justificación.

Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes como Holly Golightly es quizá el caso en que Venus aparece más desnudamente en la interpretación: fragilidad y elegancia, sensualidad sin ostentación, una tristeza que el personaje intenta ocultar detrás de los brillantes y que la actriz deja ver exactamente en la medida en que el director, Blake Edwards, necesitaba.

Actores y actrices españoles e hispanos con Sol en Tauro

El cine español tiene en Tauro uno de sus signos más representados entre actores de largo recorrido. Imanol Arias (26 de abril de 1956) es el ejemplo más claro de la longevidad taurina en el audiovisual español: cuatro décadas de carrera, decenas de personajes, y una presencia física en pantalla que no ha disminuido con los años sino que se ha hecho más densa y compleja. Su trabajo en Ane de David Pérez Sañudo, ya en la madurez, es tan sólido como cualquiera de sus interpretaciones de los años ochenta.

La actriz española Rosa María Sardà (23 de mayo de 1941, técnicamente en cusp Tauro-Géminis pero con la solidez del primero) construyó una carrera teatral de extraordinaria consistencia que tuvo su reconocimiento más amplio con el cine de Ventura Pons. En América Latina, el actor argentino Ricardo Darín (16 de enero de 1957) tiene el ascendente en Tauro, lo que explica su presencia escénica aunque el Sol se encuentre en Capricornio; la densidad material del signo imprime su huella desde cualquier posición en el tema natal.

En el cine mexicano, la actriz y productora Salma Hayek (2 de septiembre de 1966) es Virgo con ascendente Tauro, y la influencia venusiana es visible tanto en su elección de roles como en la manera en que ocupa el espacio en pantalla. La tierra en sus dos expresiones —Tauro y Virgo— produce actores de una solidez profesional que rara vez tiene el brillo explosivo de los signos de fuego pero que sostiene carreras de una duración que deja a aquellos en la sombra.

Redacción de Campus Astrología

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Publicado: 04 feb 2022

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