Aries borracho: cómo es cuando bebe

Aries tiene fama de ir directo al grano incluso en estado de sobriedad. Cuando se añade alcohol a la ecuación, esa franqueza envidiable se convierte en algo bastante más explosivo: una mezcla de confesiones no solicitadas, desafíos al más pintado y la convicción absoluta de que él —o ella— podría perfectamente ganar una pelea con alguien el doble de su tamaño. El primero del zodíaco no hace las cosas a medias, y desde luego no bebe a medias.
Regido por Marte, el planeta de la acción impulsiva y la energía sin filtro, Aries borracho es básicamente Aries con el volumen al máximo y los frenos cortados. Lo que en condiciones normales sería una personalidad enérgica y apasionada se transforma en una fuerza de la naturaleza con tendencia a discutir sobre política, retar a carreras de coches y declarar amor eterno a desconocidos. Tómalo como un espectáculo gratuito o como una prueba de resistencia: según con quién vayas.
Cómo cambia Aries cuando bebe
La transformación de Aries bajo los efectos del alcohol no es exactamente sutil. En los primeros tragos aparece la versión más carismática del signo: el líder nato que arrasa con su energía, cuenta historias con una gesticulación digna del mejor teatro y convierte cualquier reunión aburrida en una noche memorable. Hasta aquí, todo estupendo.
El problema llega en los tragos siguientes. Marte, su regente, no tiene ningún interés en la moderación como concepto filosófico, y Aries tampoco. La impulsividad característica del signo —ya considerable en estado sobrio— se dispara exponencialmente. Las decisiones se toman en décimas de segundo. La paciencia, que nunca fue el punto fuerte de este signo, desaparece por completo. Si alguien en la barra dice algo remotamente ofensivo, Aries lo habrá convertido ya en un incidente diplomático internacional antes de que el resto del grupo haya terminado de procesar lo ocurrido.
La voz sube varios decibelios. El espacio personal —el de los demás— deja de existir como concepto. Y aparece esa característica que los que conocen a un Aries borracho reconocen al instante: la certeza absoluta e inamovible de tener razón en todo. Cualquier tema, a cualquier hora de la noche.
El tipo de borracho que es Aries
Aries es el borracho de acción. No se queda sentado en el rincón reflexionando sobre el sentido de la vida ni llora en el baño mirando mensajes antiguos —eso lo deja para otros signos más sentimentales. Aries necesita movimiento, necesita estímulo, necesita que algo pase. Y si no pasa, se encarga él mismo de que pase.
Es el que propone el siguiente bar cuando el actual "está muerto". El que organiza la segunda ronda antes de que nadie haya terminado la primera. El que sugiere hacer algo "diferente" —un karaoke, una carrera por la calle, colarse en una fiesta privada— con la misma convicción con la que Napoleon planeaba campañas militares. También es, hay que decirlo, el borracho que más probabilidades tiene de acabar la noche con una anécdota que el grupo contará durante años.
Su tipo de embriaguez es expansiva, ruidosa y profundamente social. No bebe para interiorizarse: bebe para ser más él mismo, en alta definición y con el volumen a tope. El borracho de Aries rara vez pasa desapercibido. Si en alguna noche lo hace, probablemente es porque se ha quedado dormido de golpe, que es también algo que este signo hace con una eficiencia pasmosa.
Cosas típicas que hace Aries borracho
El repertorio del Aries en estado etílico es amplio y bastante predecible para quien lo conoce. Entre sus actuaciones más características: iniciar debates sobre deportes, política o cualquier otro tema con la intensidad de quien defiende su tesis doctoral, sin haber reflexionado sobre el asunto en cuestión más de treinta segundos. Retar a alguien a algo —un pulso, una apuesta, una carrera— porque la competición es el lenguaje natal de Marte.
También es muy dado a las declaraciones grandilocuentes: "voy a montar una empresa", "me voy a mudar a otro país", "voy a aprender a tocar la guitarra la semana que viene". Todo dicho con una convicción que casi resulta contagiosa. Al día siguiente no recordará haber dicho nada de esto, lo cual es una suerte considerable para su agenda.
Otro clásico: ponerse cariñoso de repente. Aries no es el signo más dado a las demostraciones de afecto en circunstancias normales —demasiado orgulloso para eso—, pero el alcohol afloja algo en esa armadura marciana y de repente abraza a todo el mundo diciéndoles que son "lo mejor que le ha pasado en la vida". Dura aproximadamente diez minutos, después de los cuales vuelve a discutir con alguien.
La resaca y la vergüenza posterior de Aries
Aries tiene con la resaca la misma relación que tiene con todos los obstáculos de la vida: la niega hasta que resulta imposible seguir negándola, y luego la ataca frontalmente. A diferencia de otros signos que se abandonan al sufrimiento post-etílico con cierto regodeo dramático, Aries tiende a levantarse al día siguiente con la actitud de alguien que simplemente no tiene tiempo para estar mal.
Lo de la vergüenza es más complicado. Aries tiene un ego considerable y una imagen de sí mismo que no incluye "persona que monta numeritos en los bares". Así que cuando los recuerdos de la noche anterior empiezan a emerger —el debate sobre fútbol que casi acaba a puñetazos, la llamada al ex a las tres de la mañana, la propuesta de negocio que le hizo a un completo desconocido— el mecanismo de defensa típico del signo entra en funcionamiento: la reinterpretación.
En la versión de Aries, todo lo que hizo la noche anterior tenía perfecto sentido en el momento. Si alguien le señala que quizás fue demasiado lejos, la respuesta más probable es una combinación de "me lo habían provocado" y "tampoco fue para tanto". La autocrítica no es el fuerte de este signo en las mejores circunstancias, y la resaca no mejora su capacidad de autoanálisis.
Advertencias sobre Aries borracho
Primera advertencia, y probablemente la más importante: no lleves la contraria a un Aries que lleva más de tres copas. No porque tengas razón o no la tengas —eso es completamente irrelevante en este contexto—, sino porque no hay ningún beneficio práctico en intentar razonar con Marte cuando Marte ha decidido que tiene razón. Guarda tu energía para cuando sea recuperable.
Segunda: si eres su acompañante de noche, decide de antemano tu estrategia de salida. Aries no sabe cuándo parar —literalmente, es una de las lecciones kármicas del signo— y su energía, amplificada por el alcohol, puede extenderse hasta horas que a ti te resultan inhumanas. No te quedes esperando a que él decida que ya es suficiente, porque ese momento puede no llegar nunca de forma voluntaria.
Tercera: no le hagas fotos comprometedoras. O si lo haces, guárdalas bien. Un Aries con resaca y dignidad herida es una combinación explosiva que no necesitas en tu vida cotidiana.
Dicho todo esto, hay que reconocer que Aries borracho tiene algo genuinamente magnético. Su energía es contagiosa, su entusiasmo es difícil de resistir y su capacidad para convertir una noche mediocre en algo memorable es real. Solo hay que saber con qué se viene: no una velada tranquila, sino una experiencia. Con todo lo que eso implica.
Redacción de Campus Astrología

