El "Signo Secundario" en la Carta Natal

Es una máxima dentro de la Astrología seria que la interpretación de una carta natal debe efectuarse siempre desde lo general a lo particular y, al respecto, varios manuales reconocidos de Astrología (entre los cuales sólo mencionaré “Astrología Racional”, del Doctor Adolf Weiss) proponen que, antes del estudio detallado de un tema natal se investigue la distribución, tanto del Ascendente como de todos los planetas, en las triplicidades y cuadruplicidades
Por tal razón (y antes de extenderme sobre el particular) transcribiré de la obra antes citada del Doctor Weiss un método de investigación para luego pasar a explicar una adaptación de mi autoría que, estimo, podrá tener cierto valor a la hora de profundizar en la generalización apuntada. Dice el Doctor Weiss:
Equipados con estos conocimientos, ya estamos en condiciones de dar el primer paso hacia el dominio de la síntesis superior.
A saber, si los planetas de una natividad se agrupan de acuerdo con su presencia en signos de elementos y constituciones determinados, de inmediato pueden inferirse conclusiones muy útiles acerca del temperamento y las consecuencias de este temperamento. En efecto, bajo determinadas influencias llevadas a la acción en el transcurso ulterior de la vida terrestre y caracterizadas por las "direcciones", una personalidad de temperamento fogoso no actuará de la misma manera que otra de temperamento aéreo o terroso. Las influencias mencionadas estarán siempre en analogía con los actos por ellas provocados, pero debido a la disparidad de los temperamentos, estos actos nunca serán idénticos. No lo dice sólo la combinación astrológica, sino la pura razón.
Ahora bien, para juzgar el temperamento de un nativo según las posiciones planetarias de una figura natal, adjudíquense dos puntos a Sol, Luna, Mercurio y al grado naciente de la eclíptica, Ascendente (Asc), que ha de contarse como un planeta, y un punto a cada uno de los otros planetas, lo que arroja un total de 14 ó, con Plutón, 15 puntos que deben ser agrupados.
Con el método antes citado, el Doctor Weiss asigna a cada grupo de triplicidades y cuadruplicidades un puntaje según la cantidad de elementos ubicados en las mismas, indicando tal puntaje la fuerza relativa de cada una de ellas en la carta estudiada.
Weiss mismo reconoce que tal método es más bien simple y rudimentario, pero de cierta ayuda a la hora de proseguir en el estudio del “temperamento” del nativo. No obstante ello, nuestro autor (por una razón que desconozco) elude deliberadamente la distribución del Ascendente y los planetas en las polaridades, cosa que deja a dicho método sin una distribución que es tan importante como las otras dos.
Lo que me propongo en esta nota es presentar una versión “corregida y aumentada” de dicho método con las siguientes aclaraciones importantes:
A la distribución en triplicidades y cuadruplicidades, propongo incluir la distribución en polaridades.
En vez del puntaje asignado por Weiss utilizaré ciertos porcentajes con el objeto de incluir más precisión en las respectivas distribuciones. Propongo los siguientes porcentajes:
Ascendente, Sol y Luna: 20%
Mercurio y Venus: 10 %
Marte y Júpiter: 5%
Saturno: 4%
Urano: 3%
Neptuno: 2%
Plutón: 1%
Hechas las aclaraciones anteriores, paso a explicar la noción de “Signo Secundario” con el que titulo esta nota.
He denominado “Signo Secundario”, al “signo resultante” de los resultados finales de las puntuaciones calculadas por el método que estamos estudiando, el cual, sin suplantar de ninguna manera al signo solar del nativo, permitirá brindarnos una panorámica que estimo interesante de las distribuciones de los elementos incluidos en la carta respectiva. Utilizaré como ejemplo la carta natal de Benito Mussolini (ver figura 1)

Figura 1. Carta natal de Benito Mussolini.
Se tabulan a continuación las posiciones eclípticas y puntuaciones de la carta en cuestión (para simplificar la tabla, sólo incluiré meramente la posición por signo y marcaré en rojo los totales prominentes):

Tabla 1. Distribución en porcentajes de los elementos de la carta natal de Benito Mussolini.
Como se deduce de la tabla anterior, en la carta de Benito Mussolini predomina la triplicidad de agua en un 35% y la cuadruplicidad fija en un 52%, a lo que debe agregarse el predominio de polaridad masculina en un 60%. El Signo Secundario en este caso, habida cuenta de la preponderancia de triplicidad de agua y cuadruplicidad fija es entonces Escorpio.
Quedará evidente a cualquiera que la preponderancia de la polaridad positiva no condice precisamente con Escorpio habida cuenta de que se trata de un signo “femenino”, pero tal incoherencia no es tal, dado que en realidad, se trataría de aportar al Signos Secundario el porcentaje preponderante de la respectiva polaridad aunque no pertenezca al signo en cuestión. De esta forma, podríamos armar una lista no de doce sino de veinticuatro Signos Secundarios según que prepondere una u otra polaridad.
Con tales datos anteriores, expongamos a continuación cuales serían las características particulares del Signo Secundario en la carta natal de Benito Mussolini. Para ello, simplemente transcribiremos algunos conceptos pertinentes extractados del “Manual práctico de Astrología” de George Antares:
TRIPLICIDAD DE AGUA: “Signos psíquicos, vida emocional, sensación, sentimiento, inspiración, imaginación, deseos, regeneración. Curiosidad, atracción por lo novelesco, lo misterioso, el ocultismo, el misticismo y la superstición. Realizaciones fuera de lo común.”
CUADRUPLICIDAD FIJA: “Signos de estabilidad, firmeza, voluntad, pasión. Energía psíquica. Movimiento rotatorio o sobre sí mismo.
Cualidades: Deseos y emociones fuertes, aversión al cambio, paciencia, resistencia, conservación, decisión lenta, sentimientos íntegros e inmutables.
Defectos: Orgullo, indolencia, rutina, estrechez de espíritu, intolerancia, falta de Adaptación.”
POLARIDAD POSITIVA: “Signos de actividad, de exteriorización, dinámicos, eléctricos, activos -fuerza
centrífuga; signos emisores, influyentes.
Vida exterior: el sujeto reacciona en contacto con los sucesos e intenta dirigir su destino.”
Se podría objetar que en último término, la mayoría de las características antes apuntadas simplemente se debería a que precisamente el Ascendente se encuentra en el signo de Escorpio y tal objeción nos parece muy acertada. Por tal razón, ensayemos otra prueba con la carta natal de Eva Duarte, Primera Dama argentina, esposa del General y Presidente argentino Juan Domingo Perón (ver figura 2):

Figura 2. Carta natal de Eva Duarte.
Se tabulan a continuación las posiciones eclípticas y puntuaciones de la carta en cuestión:

Tabla 2. Distribución en porcentajes de los elementos de la carta natal de Eva Duarte.
Como se puede observar en la tabla anterior, predominan ampliamente la triplicidad de fuego, la cuadruplicidad fija y la polaridad masculina, atributos todos pertenecientes al signo de Leo.
Volvamos a citar a Antares (Op. cit.):
SIGNOS DE FUEGO: (Aries, Leo y Sagitario).
Signos de vitalidad, actividad, demostración, entusiasmo. Ciertas afinidades con los signos cardinales.
Ardor, ambición, autoridad, independencia, aspiraciones elevadas. Carácter vivo e irascible. Temperamento bilioso, activo.”
CUADRUPLICIDAD FIJA: “Signos de estabilidad, firmeza, voluntad, pasión. Energía psíquica. Movimiento rotatorio o sobre sí mismo.
Cualidades: Deseos y emociones fuertes, aversión al cambio, paciencia, resistencia, conservación, decisión lenta, sentimientos íntegros e inmutables.
Defectos: Orgullo, indolencia, rutina, estrechez de espíritu, intolerancia, falta de Adaptación.
POLARIDAD POSITIVA: “Signos de actividad, de exteriorización, dinámicos, eléctricos, activos -fuerza
centrífuga; signos emisores, influyentes.
Vida exterior: el sujeto reacciona en contacto con los sucesos e intenta dirigir su destino.
Y para finalizar, simplemente citemos de la obra “Manual de Astrología Moderna” de Eloy Dumon, cuáles son las características del signo de Leo:
Características Generales:
Así como Aries es impulsivo en la acción de cualquier manera que sea, Leo también lo es, preferiblemente con el único objetivo de poder lucir su capacidad de mando, porque por naturaleza es un líder. Casi siempre demuestra tener aplomo, con habilidad para mandar sin agresividad, a diferencia de Aries. Es de buen corazón, magnánimo, con mucha confianza en sí mismo, entusiasta, buen organizador; le seducen las cosas “a lo grande” y no puede concentrarse en los detalles. Es muy tolerante y franco, posee un fuerte sentido por lo dramático y le agradan los placeres, el lujo, las diversiones y entretenimientos. Mentalmente es intelectual, convincente, recto, honesto, noble y en el amor tiene sentimientos fuertes y sinceros; es bondadoso, generoso y demostrativo en el afecto por los seres a quienes ama. Sin embargo, no es servicial y más bien le agrada que lo sirvan.
Defectos:
Dogmático, muy fijo en sus opiniones, orgulloso, ostentoso, de maneras déspotas, sensual, altivo, intolerante, arrogante, demasiado alegre y festivo: dominante.
Actividades Vocacionales:
El Leonino se encuentra mejor como dirigente, no como ayudante. Se siente mejor en una actividad independiente que en relación de dependencia. Donde se necesita una perspectiva general —en lugar de estar pensando en los detalles— o donde pueda manifestar su capacidad para organizar, su poder de convicción y audacia. Es bueno como administrador, director, presidente, empresario, jefe, capataz, inspector; donde sus cualidades de generosidad, afectivas, dignas de confianza y de fuertes principios puedan ser fortalecidas y desarrolladas con facilidad, También como actor, actriz y joyero.
Cualquiera que haya estudiado un poco la vida de Eva Duarte concordará conmigo en que muchas de las características arriba apuntadas cuadraban casi a la perfección con la personalidad de la que fue llamada “Abanderada de los humildes”: impulsividad, aplomo, habilidad para mandar, magnanimidad, entusiasmo, don para la organización, dogmatismo, intolerancia, cualidades para la actuación, etc.
Como siempre digo, invito a mis lectores a aplicar esta nueva herramienta y evaluar qué validez pueda llegar a tener.

Alberto Pietrafesa


