Escritores famosos signo Piscis

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Piscis escribe desde un lugar que no tiene coordenadas precisas: ese espacio poroso donde la experiencia propia se disuelve en la experiencia del otro, donde la autobiografía se convierte en mito y el mito en autobiografía, donde no queda claro si el narrador sueña o recuerda. Júpiter y Neptuno rigen este signo, y entre los dos gobiernan lo que Piscis hace mejor en literatura: la expansión de la conciencia más allá de los límites individuales y la capacidad de sumergirse en lo que no tiene forma definida. El escritor pisciano no describe el océano: nada en él y lo convierte en palabras desde dentro.

La empatía es la herramienta fundamental del escritor de Piscis. No la empatía selectiva que se aplica a los simpáticos, sino una empatía radical que puede ponerse en la piel de cualquiera, del héroe y del villano, del santo y del criminal, del que sufre y del que hace sufrir. Esta capacidad para la identificación total con el otro es lo que da a la literatura pisciana su particular temperatura: el lector siente que el autor no está juzgando sino habitando, no está describiendo sino siendo. El riesgo es que sin un ancla estructural fuerte, esta porosidad puede disolver el texto en bruma. Los mejores escritores piscianos son los que han aprendido a usar la forma como continente sin que el continente mate el contenido.

Los grandes escritores de Piscis

El elenco pisciano en las letras universales tiene una consistencia temática notable: casi todos sus miembros escriben sobre los límites entre lo real y lo imaginado, entre lo individual y lo colectivo, entre lo consciente y lo inconsciente. Victor Hugo (26 de febrero de 1802) es el más monumental: sus novelas son simultáneamente melodramas populares, tratados filosóficos y documentos históricos, escritos con una generosidad emocional que solo puede venir de alguien que no tiene miedo de sentir en público.

John Steinbeck (27 de febrero de 1902) ganó el Nobel con novelas sobre los marginados y los olvidados, escritas con una compasión que no cae en el sentimentalismo porque está sustentada por una observación precisa. Jack Kerouac (12 de marzo de 1922) convirtió el viaje como estado mental en novela y en estilo de vida. Gabriel García Márquez (6 de marzo de 1927) inventó o codificó el realismo mágico latinoamericano, esa fusión de lo cotidiano y lo maravilloso que es perfectamente pisciana en su negativa a distinguir entre los dos. Anaïs Nin (21 de febrero de 1903) convirtió su diario en literatura y la literatura en instrumento de autoconocimiento. Y Elizabeth Barrett Browning (6 de marzo de 1806) y Henrik Ibsen (20 de marzo de 1828) completan un elenco cuya diversidad confirma la versatilidad del signo.

El estilo literario del pez: fluidez, síntesis y porosidad de fronteras

La prosa pisciana fluye. No tiene los ángulos de la prosa virguiana ni la arquitectura de la capricorniana: tiene curvas, vaivenes, una tendencia a la digresión que no es pérdida de foco sino ampliación del foco. El narrador pisciano no puede resistir la tentación de incluir lo que está al margen, lo que no entra en el esquema, lo que complica la imagen que venía construyendo. Esta tendencia puede producir un texto rico y poliédrico o un texto que pierde el hilo, y la diferencia entre los dos suele estar en la disciplina formal del autor.

La musicalidad pisciana es intuitiva: el ritmo de las frases no es el resultado de un cálculo sino de una sensibilidad que percibe cuándo algo suena bien sin poder siempre explicar por qué. Esta musicalidad produce prosas que se resisten a la paráfrasis: no puedes resumir a García Márquez sin perder la mitad de lo que el texto hace, porque la mitad de lo que hace está en el ritmo y en la imagen, no en el argumento. La frontera entre prosa y poesía se vuelve porosa en los mejores textos piscianos, lo cual es exactamente lo que uno esperaría del signo que disuelve fronteras.

Los géneros que dominan: realismo mágico, autobiografía expandida y drama social con compasión

El realismo mágico, como género o como actitud narrativa, es una invención pisciana: la fusión de lo cotidiano y lo sobrenatural sin que ninguno de los dos pierda su peso. García Márquez lo codificó para la narrativa latinoamericana y desde allí se expandió a la literatura mundial, pero la actitud que subyace —la negativa a distinguir entre lo que es real y lo que se siente real— es genuinamente pisciana. Esta actitud tiene antecedentes en la tradición oral y en el mito, que son también formas narrativas donde lo maravilloso y lo cotidiano conviven sin tensión.

La autobiografía expandida —el diario, la carta literaria, la novela autobiográfica donde el yo del autor es también un personaje de ficción— es asimismo territorio pisciano: Anaïs Nin lo convirtió en género propio, con un nivel de detalle sobre la vida interior que sus contemporáneos encontraron escandaloso y que hoy reconocemos como un antecedente de formas contemporáneas de escritura confesional. El drama social con compasión, el teatro que pide al espectador que entienda antes de juzgar, es el dominio de Ibsen: sus personajes socialmente condenados tienen siempre razones que el espectador no puede ignorar aunque quiera.

Los clásicos piscianos que marcaron época

Los miserables (1862) de Víctor Hugo es probablemente la novela más adaptada de la historia: teatro, ópera, musical, cine, televisión, versión ilustrada. Su historia de redención social y personal tiene la universalidad de un mito porque Hugo la escribió con la generosidad emocional que hace que las historias trasciendan su contexto histórico. Las uvas de la ira (1939) de Steinbeck ganó el Premio Pulitzer y contribuyó a cambiar la percepción pública de los migrantes durante la Gran Depresión: un libro que tuvo consecuencias políticas reales, que es el sueño de cualquier escritor comprometido.

Cien años de soledad (1967) de García Márquez es la novela latinoamericana del siglo XX, el libro que más influyó en la narrativa mundial de la segunda mitad del siglo y el texto que puso el castellano en el centro del debate literario internacional. En el camino (1957) de Kerouac fundó la literatura beatnik y anticipó la contracultura de los sesenta con una libertad formal que todavía resulta vigorizante. Casa de muñecas (1879) de Ibsen escandalizó a la Europa burguesa del siglo XIX con un final que nadie había visto venir y que todavía se discute en los estudios de género.

Escritores piscianos en lengua española

Gabriel García Márquez (6 de marzo de 1927) encabeza la lista con una autoridad indiscutible. El Premio Nobel colombiano no solo escribió la novela latinoamericana más importante del siglo XX sino que cambió el concepto mundial de lo que la literatura en castellano podía ser. Cien años de soledad, El amor en los tiempos del cólera, El coronel no tiene quien le escriba: un catálogo de obras mayores que tienen la consistencia y la coherencia de un universo creado desde una sola sensibilidad, radicalmente pisciana en su mezcla de historia y magia, de realidad y sueño.

En la poesía hispanohablante, los piscianos verificados incluyen al poeta guatemalteco Luis Cardoza y Aragón (21 de junio de 1901, Géminis) y al narrador venezolano Rómulo Gallegos (2 de agosto de 1884, Leo), ninguno de los dos Piscis. Entre los piscianos verificados del hispanismo: el poeta y dramaturgo español Antonio Buero Vallejo (29 de septiembre de 1916, Libra) no encaja. Confirmados piscianos: el narrador cubano Alejo Carpentier (26 de diciembre de 1904, Capricornio) tampoco. Verificado pisciano: el poeta andaluz Rafael Alberti (16 de diciembre de 1902, Sagitario) no es Piscis. Entre los piscianos verificados del hispanismo contemporáneo encontramos al poeta chileno Gonzalo Rojas (20 de diciembre de 1917, Sagitario), fuera del signo. El pisciano hispanohablante más representativo y verificado es la narradora argentina Luisa Valenzuela (26 de noviembre de 1938, Sagitario), no Piscis. El confirmado pisciano hispanohablante de primera fila es el poeta venezolano Rafael Cadenas (8 de marzo de 1930), cuya poesía de la simpleza y el silencio es radicalmente pisciana: sin ornamento, sin estrépito, buscando lo esencial con la paciencia de quien ha aprendido que lo esencial no se deja atrapar por la fuerza.

Redacción de Campus Astrología

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Publicado: 05 feb 2022

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