Futbolistas famosos signo Libra

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Libra es el signo del equilibrio, de la elegancia que es también eficacia, del futbolista que resuelve las situaciones más difíciles con una economía de medios que hace que todo parezca fácil. Venus sobre aire cardinal: el gusto estético del planeta del amor aplicado a la inteligencia del elemento del pensamiento, en la modalidad que actúa cuando la situación lo requiere. Los futbolistas de Libra no destruyen al rival; lo superan. No hay violencia en su juego —o si la hay, está perfectamente disimulada bajo una capa de técnica que hace que la entrada parezca un toque de ballet— y esa ausencia de violencia visible es precisamente lo que hace que sean tan difíciles de marcar.

El aire cardinal de Libra produce una toma de decisiones particular: rápida como todos los aires, pero orientada hacia la solución de consenso, hacia el pase que crea ventaja para el compañero antes que el disparo que crea ventaja para uno mismo. El Libra en el campo raras veces actúa solo si puede actuar con alguien; su inteligencia táctica es intrínsecamente colectiva, orientada hacia la organización del juego conjunto. Esto los hace excepcionales en posiciones de creación y mediación, y relativamente menos naturales en las posiciones donde el individualismo puro —el duelo personal, el remate egoísta que el contexto justifica— es la respuesta correcta.

Los grandes futbolistas Libra: elegancia, visión y el pase que lo cambia todo

Zlatan Ibrahimovic (3 de octubre de 1981) es el Libra que desmiente la imagen del signo como elegante pero inofensivo. Delantero sueco que pasó por Ajax, Juventus, Inter de Milán, Barcelona, AC Milan, Paris Saint-Germain, Manchester United y LA Galaxy, con goles en cada uno de esos clubs que están en el catálogo de los más difíciles de la historia del fútbol, Zlatan combina la elegancia técnica venusina con una presencia física y una actitud de liderazgo que desafían el estereotipo del Libra diplomático. Sus declaraciones, su lenguaje corporal, su manera de ocupar el espacio en el campo: todo Zlatan comunica la misma certeza de que él es el jugador más importante del partido, y durante quince años lo fue con una frecuencia que convierte esa certeza en algo más que arrogancia.

Mesut Özil (15 de octubre de 1988) es el Libra mediocampista en estado puro: creador de juego del Arsenal y de la selección alemana, campeón del mundo con Alemania en 2014, Özil tenía una visión de juego y una elegancia en el pase que sus defensores describían como arte y sus críticos llamaban pereza. El debate sobre Özil ilustra perfectamente la tensión del signo: la elegancia que parece falta de intensidad, la economía de esfuerzo que se confunde con desinterés, la inteligencia táctica que no siempre resulta visible en los indicadores convencionales de rendimiento —duelos ganados, distancia recorrida, presión defensiva. Özil no hacía ninguna de esas cosas particularmente bien; pero el equipo con Özil creaba más ocasiones que sin él, y eso, en el fondo, es lo que importa.

Diego Forlán (19 de mayo — Tauro, fuera). El catálogo libresco incluye también a Emre Can (12 de enero — Capricornio, fuera). Entre los Libra verificados del fútbol histórico: Roy Keane (10 de agosto — Leo, descartado). Yaya Touré (13 de mayo — Tauro, también fuera). El signo reclama a Johan Neeskens (15 de septiembre — Virgo). Pero los dos Libra mencionados —Zlatan y Özil— representan las dos dimensiones fundamentales del signo con una claridad que raramente se da en el mismo signo con tanta nitidez.

La posición en el campo: el creador y el mediador

Libra produce con especial frecuencia el mediapunta o creador de juego, el jugador que vive entre líneas y cuya función principal es conectar el mediocampo con el ataque con la precisión justa para que el receptor tenga ventaja de verdad. No es el extremo que desborda ni el delantero que remata: es el que hace que el extremo tenga espacio para desbordar y que el delantero reciba en la posición correcta para rematar. La inteligencia venusina y aérea de Libra está orientada hacia la creación de ventajas para el colectivo, no para el individuo.

En posiciones más defensivas, Libra produce el lateral con criterio ofensivo: el que sube a apoyar el juego, el que da el pase al mediocampista en lugar del despejar a ciegas, el que convierte su posición en un punto de construcción en lugar de en un punto de destrucción. También produce defensas centrales que piensan el juego antes de actuar, que anticipan la posición del delantero rival con una lectura de las intenciones del juego contrario que tiene más de inteligencia venusina que de anticipación física. Zlatan, en posiciones de espaldas a la portería con el pivote como apoyo, representó durante años la versión más productiva de un nueve que medía el juego desde el centro en lugar de buscar el espacio en la espalda de la defensa.

El estilo de juego de Libra: la elegancia que esconde la eficacia

El futbolista de Libra tiene una característica que los aficionados reconocen incluso sin vocabulario astrológico: hace que el fútbol parezca fácil. Cuando Özil entregaba el balón en el espacio exacto para que el delantero rematara, el resultado parecía inevitable; era imposible notar el trabajo de lectura del movimiento, de anticipación de la carrera del compañero, de calibración del peso del pase que había producido esa aparente inevitabilidad. Cuando Zlatan elevaba el cuerpo para la chilena, el gesto tenía una fluidez que ocultaba la dificultad técnica objetiva. Libra tiene el gusto venusino por la forma, y en el fútbol ese gusto se traduce en gestos que son también eficaces, no solo bellos.

La trampa del signo en el fútbol es la indecisión en los momentos donde la urgencia no permite el equilibrio. Libra en su versión menos integrada puede dudar entre la solución A y la solución B el tiempo suficiente para que ninguna de las dos sea ya viable. El fútbol de alta velocidad tiene muy poco tiempo para el criterio ponderado que el signo prefiere; el momento para el pase se abre y se cierra en fracciones de segundo, y quien busca la solución perfecta puede encontrar que cuando la ha identificado ya no existe. Özil fue criticado repetidamente por esa tendencia a la duda que en el lenguaje futbolístico se llama "tarde" y que en el lenguaje astrológico es simplemente la escala de tiempo de Libra en desajuste con la escala de tiempo del fútbol moderno.

Las leyendas históricas del fútbol nacidas bajo Libra

Zlatan Ibrahimovic es la leyenda libresca del fútbol europeo contemporáneo por la acumulación de títulos —Ligas en Países Bajos, Italia, España, Francia e Inglaterra—, por la longevidad en el nivel más alto —siguió siendo determinante en el AC Milan a los cuarenta años—, y por ese catálogo de goles imposibles que construyó a lo largo de veinticinco años de carrera profesional. Su gol de chilena con Suecia ante Inglaterra en 2012 desde treinta metros de distancia es el gol libresco definitivo: técnicamente inverosímil, estéticamente perfecto, completamente innecesario en términos tácticos puros, y sin embargo real. Eso es Libra con Venus bien aspectado: la belleza que también funciona.

Mesut Özil construyó con el Arsenal y la selección alemana un legado más difícil de medir pero igualmente real. Sus 105 asistencias en la Premier League son el récord histórico del torneo para un jugador en activo durante ese período. Campeón del mundo con Alemania en Brasil 2014, donde su función en el mediocampo fue exactamente la que el signo promete —crear los espacios que los delanteros necesitaban sin que el proceso fuera visible—, Özil representa el Libra en la función de arquitecto silencioso, el que hace posibles los goles de otros sin aparecer en las estadísticas de los portadas del día siguiente.

Los futbolistas Libra en el fútbol contemporáneo

El fútbol contemporáneo tiene varios representantes del signo que confirman el patrón. Bernardo Silva (10 de agosto — Leo, fuera) es un error frecuente. El catálogo libresco actual incluye jugadores en distintas ligas europeas que combinan el criterio técnico con la orientación colectiva característica del signo. El arquetipo del creador de juego que prioriza el pase al gol, que ve el campo como un conjunto de relaciones antes que como una suma de duelos individuales, sigue siendo la aportación más característica de Libra al fútbol.

La tradición astrológica clásica enseña que Libra, como signo cardinal de aire, tiene la capacidad de tomar iniciativas en el plano del pensamiento y la relación. En el fútbol, eso se traduce en el jugador que inicia la jugada con el pase que nadie más había visto, que crea la ventaja con el criterio antes que con la velocidad, que hace que el equipo funcione como una unidad más inteligente que la suma de sus partes. El entrenador que no sabe para qué sirve un Libra en el equipo tardará en llegar a la final. El que lo sabe lo coloca en el centro del sistema y le da la pelota. El resto suele llegar solo.

Redacción de Campus Astrología

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Publicado: 04 feb 2022

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