Géminis borracho: cómo es cuando bebe

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Géminis sobrio ya es, en muchos sentidos, dos personas al mismo tiempo. Mercurio, su regente, garantiza una mente que procesa información en paralelo, cambia de tema con la velocidad de una conexión de fibra óptica y tiene la capacidad de mantener tres conversaciones simultáneas sin perder el hilo de ninguna. Cuando se añade alcohol a este sistema ya de por sí hiperactivo, el resultado es matemáticamente predecible: más versiones, más temas, más cambios de dirección, más todo.

Géminis borracho es Mercurio con el control de tráfico aéreo temporalmente cerrado. Los pensamientos siguen despegando y aterrizando, pero ya nadie gestiona las pistas de manera centralizada. El resultado puede ser brillantemente caótico —esas noches en que las conversaciones más interesantes de tu vida las has tenido con un Géminis en su tercer gin-tonic— o simplemente caótico sin más, dependiendo de las circunstancias, la luna y qué lado del signo salió esa noche.

Cómo cambia Géminis cuando bebe

La transformación de Géminis bajo los efectos del alcohol sigue un patrón reconocible para quienes conocen el signo. En los primeros tragos se potencia lo mejor de sus cualidades: la ingeniosidad se afila, la conversación se vuelve más chispeante, la capacidad de conectar ideas aparentemente inconexas produce esas asociaciones que hacen que la gente piense "este Géminis es lo más brillante que he conocido". No es una impresión del todo errónea.

El problema, si es que hay un problema, aparece cuando Mercurio empieza a perder el hilo de sus propios cálculos. Las historias empiezan sin terminar. Las opiniones cambian a mitad de la defensa. La misma persona que hace veinte minutos argumentaba apasionadamente una posición la abandona sin avisar para defender la contraria con igual convicción, sin que nada externo haya cambiado excepto el nivel de la copa. Para Géminis, esto es perfectamente coherente. Para los demás, puede resultar desconcertante.

También aparece, invariablemente, el teléfono. Géminis borracho y comunicación son inseparables: mensajes, llamadas, publicaciones, respuestas a conversaciones que llevaban semanas durmiendo. Mercurio necesita transmitir, y el alcohol elimina los filtros que en estado sobrio hacen que Géminis posponga ciertos mensajes al "mejor momento". El mejor momento, para Géminis borracho, es siempre ahora.

El tipo de borracho que es Géminis

Géminis es el borracho conversacional por excelencia. No bebe para relajarse físicamente ni para dormirse antes de tiempo: bebe para hablar más, mejor, con más gente y sobre más temas. Es el que acaba teniendo una conversación profunda con el desconocido de la barra sobre filosofía, tecnología y la mejor ruta de Madrid a Barcelona, mientras su grupo de amigos lo busca en el bar sin encontrarlo.

Su borrachera tiene algo genuinamente intelectual incluso en los estadios más avanzados. Géminis no se convierte en alguien que solo dice incoherencias: se convierte en alguien que dice incoherencias brillantes con la estructura gramatical perfectamente intacta. La sintaxis aguanta cuando el contenido ya ha perdido el norte. Es uno de los fenómenos más curiosos del zodíaco bajo efectos etílicos.

También es el borracho que más números de teléfono recoge en una noche. No necesariamente con intenciones románticas —aunque eso también—, sino porque Géminis genuinamente quiere mantener el contacto con esas personas interesantes que ha conocido esta noche. Al día siguiente, mirando los contactos nuevos en el móvil, no siempre recuerda exactamente quiénes son. Pero en el momento, la conexión era real.

Cosas típicas que hace Géminis borracho

El catálogo de actuaciones del Géminis etílico es extenso y variado, lo que resulta coherente con la naturaleza dual del signo. Primero y más consistente: inicia conversaciones sobre temas que nadie más estaba pensando. Filosofía del lenguaje, teorías conspirativas que en realidad son bastante razonables si uno las piensa bien, el origen etimológico de palabras que se usan a diario sin reflexionar en ellas. Todo esto a las dos de la mañana, con la intensidad de un simposio.

Segundo clásico: cambia de opinión en tiempo real. Géminis puede defender con igual elocuencia posiciones diametralmente opuestas en el transcurso de una misma velada. No lo hace por falta de convicciones, sino porque su mente genuinamente ve los dos lados —o los tres, o los cuatro— de cualquier cuestión, y el alcohol elimina la tendencia a elegir uno y quedarse con él. La coherencia, para Géminis borracho, es una tiranía que no piensa tolerar.

Tercero: el teléfono. Ya se ha mencionado, pero merece detalle. Géminis borracho manda mensajes que van desde lo profundamente poético hasta lo completamente críptico, a veces en el mismo mensaje. Responde a conversaciones de grupos que llevaban meses en silencio. Llama a personas con las que "hace tiempo que había que ponerse al día", sin contemplar que las dos de la madrugada no es universalmente considerado el momento ideal para esa llamada.

La resaca y la vergüenza posterior de Géminis

La resaca física de Géminis suele ser moderada —el signo tiene una constitución nerviosa que metaboliza razonablemente bien, aunque esto varía— pero la resaca mental puede ser considerable. Porque Géminis recuerda. No siempre todo, y no siempre con precisión cronológica, pero recuerda suficiente para que la revisión matutina del móvil sea una experiencia que requiere preparación emocional.

Los mensajes enviados la noche anterior son el principal campo de vergüenza. Géminis los lee con la expresión de alguien que está desactivando una bomba: cauteloso, metódico, tomando nota mentalmente de a quién habrá que dar algún tipo de explicación. La cosa buena de Géminis es que tiene habilidades comunicativas excepcionales, lo que significa que también tiene habilidades excepcionales para contextualizar, matizar y reconvertir situaciones potencialmente embarazosas en algo que casi tiene sentido.

Lo que no tiene tan fácil solución es la reputación de inconsistente que la noche anterior puede haber reforzado. Géminis sabe que la gente lo percibe a veces como volátil o poco fiable, y una noche de cambios de opinión radicales y conversaciones inconexas no ayuda exactamente a combatir esa imagen. Lo procesa con la velocidad que le caracteriza y pasa al siguiente tema.

Advertencias sobre Géminis borracho

Primera advertencia: no te tomes en serio las promesas que te haga Géminis borracho. No porque sea un mentiroso —no lo es, en general— sino porque las intenciones de Géminis en estado etílico son completamente genuinas en el momento en que se expresan y completamente distintas doce horas después. "Vamos a organizar ese viaje la semana que viene" dicho a las tres de la mañana por un Géminis que lleva varias copas es poesía, no planificación.

Segunda: no entres en debates profundos con la expectativa de que lleguen a alguna conclusión. Con Géminis borracho, el debate no tiene como objetivo resolver nada: el debate es el fin en sí mismo. Si estás buscando llegar a un acuerdo o a una posición compartida, estás en la conversación equivocada con la persona equivocada en el momento equivocado.

Tercera: si eres pareja, amigo cercano o familiar de Géminis, considera silenciar las notificaciones por la noche. No siempre, pero en las noches de copas, prepararte para recibir mensajes a horas intempestivas es una medida de higiene mental que quienes conocen bien al signo aprenden eventualmente a implementar.

La conclusión justa es que Géminis borracho es, en dosis controladas, una de las mejores compañías del zodíaco nocturno. Inteligente, gracioso, imprevisible de la manera más estimulante. El truco está en saber cuándo la estimulación ha alcanzado su punto óptimo y antes de que la imprevisibilidad cruce hacia el caos sin retorno. Ese punto existe. Hay que tenerlo localizado.

Redacción de Campus Astrología

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Publicado: 04 feb 2022

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