Mejor día para casarse siendo Piscis

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Piscis sueña el matrimonio antes de tenerlo, lo vive antes de que ocurra, lo proyecta sobre la persona equivocada con la misma intensidad con que lo proyectará sobre la correcta, y cuando finalmente llega el momento de formalizarlo puede encontrarse con que la realidad concreta del papeleo, la lista de invitados y la elección del menú tiene una prosa bastante menos poética que la película que había imaginado. La astrología electional no puede añadir lirismo al registro civil, pero sí puede asegurar que el cielo del día en que Piscis dice «sí» tiene la calidad del amor que el signo busca: no el romanticismo de calendario, sino el amor como experiencia de fusión, de entrega y de pertenencia que es la aspiración más profunda del último signo del zodíaco.

Júpiter y Neptuno rigen Piscis según la tradición clásica y moderna respectivamente. Venus está en exaltación en Piscis, lo que significa que el planeta del amor encuentra en el signo de los peces su máxima expresión posible: la entrega sin reservas, el amor incondicional, la capacidad de ver lo mejor del otro con una generosidad que puede ser su mayor virtud o su mayor vulnerabilidad. Esta exaltación de Venus en el signo tiene una implicación directa para la elección de fecha de boda: cuando Venus transita por Piscis, la carta de la boda de cualquier signo —y especialmente la de Piscis— tiene acceso a la forma de amor más elevada que la tradición clásica reconoce. Para Piscis, verificar si Venus está en su propio signo en la fecha de la boda es casi una obligación espiritual además de técnica.

Criterios astrológicos para elegir la fecha de boda siendo Piscis

El primer criterio, que para Piscis tiene una relevancia especialmente directa, es el estado de Venus. Venus en Piscis —exaltación— es la configuración de mayor calidad posible para la carta de la boda del signo: el planeta del amor en su máxima expresión en el signo propio. Venus en Tauro o en Libra —domicilios— son las siguientes opciones de alta calidad. Venus en Virgo —caída, el signo opuesto a Piscis— es la posición más problemática y debe evitarse con determinación; Venus retrógrado es el factor de exclusión universal de la elección electional.

El segundo criterio específico para Piscis es el estado de Júpiter. Júpiter en Piscis —su domicilio según la tradición clásica— o en Cáncer —su exaltación— en la carta de la boda de Piscis produce una resonancia de gran coherencia: el señor del signo en su mejor expresión, añadiendo abundancia, generosidad y orientación espiritual al inicio del matrimonio. Júpiter en Géminis —detrimento— o en aspectos duros con Saturno puede reducir la expansión y la generosidad que el signo necesita en la base del vínculo.

El tercer criterio es verificar que Neptuno no esté en aspectos de cuadratura u oposición directa con Venus en la carta de la boda. Neptuno en tensión con Venus puede amplificar la tendencia de Piscis a idealizar al otro más allá de lo que la realidad cotidiana puede sostener, produciendo una decepción que se vuelve estructural cuando la niebla neptuniana se levanta. Neptuno en aspecto de trígono o sextil con Venus puede, en cambio, añadir la dimensión de amor trascendente y de conexión espiritual que Piscis busca en el matrimonio sin sacrificar la claridad sobre quién es realmente la persona con quien se comparte la vida.

El cuarto criterio es la Luna. Para Piscis, una Luna en Piscis —en el propio signo, en un signo con afinidad con Neptuno y la disolución de límites— creciente puede ser muy poderosa si está libre de aflicciones de Saturno o los nodos. La Luna en Tauro —exaltación— en fase creciente es quizás la posición lunar más equilibrada para las bodas de Piscis: aporta la nutrición emocional y la receptividad de la Luna en su mejor estado, con una base sensorial y terrestre que puede anclar la tendencia de Piscis a disolver los contornos de la realidad cotidiana.

Mejores meses del año para que Piscis se case

Marzo es el mes de Piscis y el mes en que Venus puede estar en Piscis —lo que ocurre con frecuencia en las primeras semanas de marzo o a finales de febrero—. La combinación del Sol en Piscis y Venus en exaltación en el mismo signo es la configuración de mayor resonancia posible para la boda del signo: el señor del amor en su máxima expresión en el territorio natal. Las bodas de marzo tardío, cuando el equinoccio de primavera se aproxima, tienen también esa calidad de umbral entre estaciones —entre el sueño del invierno y el despertar de la primavera— que Piscis, el signo del tránsito entre los mundos, puede reconocer como su territorio natural.

Febrero puede ser excelente para Piscis cuando Venus entra en Piscis a finales del mes. La Semana de San Valentín tiene la desventaja de haber sido colonizada por la industria del romanticismo de consumo —que Piscis, aunque no siempre lo admita, puede encontrar más vacuo que conmovedor—, pero las últimas semanas de febrero, cuando Venus está ya en Piscis y el invierno empieza a ceder, tienen una calidad de amor maduro y profundo que va más allá del corazón de plástico.

Octubre puede ser interesante para Piscis cuando Venus está en Libra o Escorpio y Júpiter está en buen estado. El otoño tardío tiene para Piscis una melancolía y una profundidad que el signo experimenta como riqueza antes que como pérdida. Una boda de octubre con Venus en Libra y Júpiter en un signo de agua puede tener esa calidad de amor que no necesita explicarse, que simplemente es, que Piscis reconoce como la forma más auténtica del vínculo.

Días de la semana favorables para la boda de Piscis

El jueves es el día de Júpiter, señor clásico de Piscis. Para el signo, un jueves tiene la resonancia natural del señor del signo presidiendo el día; si Júpiter está bien situado en la carta de la boda ese jueves, la coherencia entre el señor del signo, el señor del día y la energía del vínculo es completa. Las bodas de Piscis en jueves pueden tener una calidad de abundancia y de fe en el futuro que el signo necesita: la certeza de que el compromiso no reduce el mundo sino que lo amplía.

El viernes conserva su primacía venusina y para Piscis tiene una resonancia especialmente poderosa cuando Venus está en exaltación en el propio signo. El viernes más cercano a la luna nueva en Piscis, si Venus está también en Piscis ese año, puede ser la combinación de mayor calidad electional posible para la boda del signo: el día de Venus, con Venus en exaltación, en la fase lunar de máximo inicio. Difícilmente la tradición podría ofrecer una confluencia más completa.

El lunes, día de la Luna, puede ser pertinente para Piscis cuando la Luna está en Tauro o en Cáncer ese día y es creciente. Para un signo tan orientado por las mareas emocionales —Piscis funciona, en la vida cotidiana, con una sensibilidad al estado de la Luna que la mayoría de los signos no experimenta—, inaugurar el matrimonio bajo una Luna en su mejor estado en un lunes puede ser la elección más íntima y emocionalmente auténtica de todas las opciones.

Lunas a evitar y lunas a buscar para la boda de Piscis

La luna nueva en Piscis —que ocurre a finales de febrero o principios de marzo— es el inicio más potente para el matrimonio de Piscis: el Sol y la Luna en el signo propio, en el punto de máximo potencial del ciclo lunar, con toda la energía pisiciana concentrada en el inicio. Si Venus también está en Piscis ese día —la exaltación de Venus coincidiendo con la luna nueva en el signo— la carta de la boda tiene la rareza y la potencia de una confluencia que los electionales clásicos considerarían extraordinaria. No ocurre todos los años; cuando ocurre, merece atención.

La luna llena en Piscis —que ocurre cuando el Sol está en Virgo, en agosto o septiembre— puede ser un momento poderoso para formalizar un vínculo que ya tiene su madurez. La luna llena en Piscis ilumina el territorio del amor incondicional y de la fusión; puede indicar un momento de reconocimiento de lo que ya existe entre los dos, de formalización de una unión que ya opera en su plenitud. La tensión con el Sol en Virgo —el opuesto— puede simbolizar la integración del amor incondicional y la atención al detalle, del sueño y de la realidad práctica, que Piscis necesita aprender a mantener en equilibrio en el matrimonio.

Las lunas a evitar son la luna en Virgo en fase menguante —el opuesto, donde Venus está en caída y la Luna en retirada—, la luna en Géminis en cuadratura con Piscis en fases menguantes —que puede introducir dispersión e ironía donde Piscis necesita profundidad—, y cualquier luna que esté afectada por aspectos duros de Neptuno, especialmente en conjunción con la Luna en la carta de la boda, porque puede producir una base emocional tan disuelta que los límites del vínculo queden indefinidos desde el inicio.

Ejemplos prácticos de elección de fecha para Piscis

Un escenario de alta calidad: jueves de marzo, Sol en Piscis, Venus en Piscis en sextil con Júpiter en Tauro, Luna creciente en Tauro. La boda se celebra a las seis de la tarde con Piscis o Tauro ascendiendo. Venus en exaltación en el signo propio, Júpiter en aspecto amistoso desde el signo de la estabilidad sensorial, Luna en exaltación y creciente, añadiendo nutrición emocional y persistencia del afecto: la carta de la boda de Piscis bajo esta configuración tiene el amor en su forma más elevada —Venus en exaltación— sobre una base de estabilidad que puede sostenerlo —Luna en Tauro—, con la generosidad jupiterina añadiendo horizonte al conjunto.

Un escenario a evitar con especial cuidado para Piscis: Venus en Virgo —caída— en la carta de la boda, coincidiendo con Neptuno en aspecto duro con Venus. Esta combinación —el planeta del amor en su peor posición, amplificada por el planeta de la ilusión en tensión— puede producir un matrimonio que comienza desde la idealización y la decepción simultáneas, desde la promesa de un amor trascendente y la incapacidad cotidiana de aterrizarlo. Para Piscis, que ya tiene suficiente con su propia tendencia a la idealización, añadir ese escenario a la carta de la boda es innecesariamente complicado.

La recomendación práctica final para Piscis: verificar el estado de Venus con atención especial a si está en Piscis o no en la fecha candidata, y verificar el estado de Júpiter. Con esos dos planetas bien situados en la carta de la boda, Piscis tiene el amor en su máxima expresión y la abundancia como contexto; todo lo que el signo ha estado soñando que sería el matrimonio tiene, bajo esa carta, el mejor cielo posible para empezar a convertirse en realidad. Y Piscis, mejor que nadie, sabe que los sueños no se realizan solos: necesitan también un momento propicio para aterrizar.

Redacción de Campus Astrología

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Publicado: 05 feb 2022

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