Películas para Escorpio

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Escorpio no va al cine: va a una cita con lo que le da miedo. El signo que Marte corige en domicilio nocturno y que la tradición moderna asocia a Plutón tiene una relación con las zonas oscuras de la experiencia humana que no es mórbida sino investigadora. Escorpio no disfruta del horror porque le guste el sufrimiento: lo disfruta porque el horror, en sus mejores versiones, va a lugares que las otras formas narrativas evitan. La muerte, el poder, la traición, el deseo como destrucción, la transformación a través de lo que no se puede reparar: ese es el territorio donde Escorpio se siente más vivo, precisamente porque es el territorio que los demás evitan con más determinación.

Lo que busca en pantalla es profundidad real, no profundidad decorativa. Puede detectar a kilómetro la película que pretende ser oscura sin tener el coraje de serlo de verdad, la que usa la violencia como ornamento sin consecuencias reales, la que habla de trauma sin entrar en él. Escorpio quiere que la cámara no aparte la vista en el momento difícil. No por sadismo: por respeto a lo que está pasando. Una muerte que se elide, una traición que se suaviza, un secreto que no se desvela completamente le produce una insatisfacción que no es incomodidad sino la sensación de haber llegado a la puerta y encontrarla cerrada.

Las 10 películas imprescindibles para Escorpio

Mulholland Drive (2001, David Lynch) es la película que más se parece al funcionamiento interno de Escorpio: dos niveles de realidad que se superponen sin que quede claro cuál es el sueño y cuál es la vigilia, un deseo que se convierte en su propio contrario, una historia que no se puede contar en orden cronológico porque el tiempo de la psiquis no funciona así. Lynch filma el inconsciente con la misma exactitud con que Hitchcock filmaba el miedo, y Escorpio entiende perfectamente ese idioma.

Oldboy (2003, Park Chan-wook) es la película del secreto que destruye a quien lo descubre. Un hombre pasa quince años encarcelado sin saber por qué, y cuando sale busca la respuesta con una determinación que no puede detenerse aunque debería. La revelación final es una de las más perturbadoras del cine reciente, y está construida con una lógica implacable que Escorpio aprecia aunque le cueste días quitársela de encima.

El padrino (1972, Francis Ford Coppola) es una película sobre el poder, la lealtad y el precio de las dos cosas. Michael Corleone es el caso de estudio del Escorpio que entra en el poder con la intención de controlarlo y que descubre que el poder le transforma antes de que pueda transformarlo a él. La lentitud deliberada de Coppola, que construye la atmósfera antes de que ocurra cualquier cosa, es exactamente el ritmo que Escorpio necesita para que la tensión se acumule correctamente.

Chinatown (1974, Roman Polanski) tiene la estructura del noir clásico y una conclusión que viola todas las reglas del género: el detective no gana, el mal no recibe castigo, la verdad destruye a quien la busca. Para Escorpio, que sabe que la realidad no tiene la estructura narrativa de la justicia poética, esta película es más honesta que cualquier thriller con final satisfactorio.

Se7en (1995, David Fincher) usa los siete pecados capitales como estructura para un thriller donde el verdadero horror no está en las muertes —que son la consecuencia— sino en la mente del asesino. John Doe, interpretado por Kevin Spacey, tiene una lógica interna que Escorpio puede articular sin aprobar, lo que hace que la película sea más perturbadora que si el villano fuera simplemente irracional. Los mejores villanos tienen razones.

Requiem for a Dream (2000, Darren Aronofsky) documenta la destrucción de cuatro personas por sus respectivas adicciones con una forma cinematográfica que imita el funcionamiento de la adicción misma: el ritmo se acelera, los cortes se hacen más rápidos, la realidad se fragmenta. Para Escorpio, que necesita que la forma honre el contenido, esta película es un ejemplo de que el cine puede ir a lugares donde la literatura tiene más dificultades.

Prisoners (2013, Denis Villeneuve) plantea la pregunta de hasta dónde puede llegar un padre para encontrar a su hija desaparecida, y no da una respuesta tranquilizadora. La película entiende que la pregunta moral no tiene solución limpia y que las personas decentes pueden hacer cosas indecentes bajo suficiente presión. Escorpio aprecia que Villeneuve no juzgue a su protagonista aunque tampoco lo absuelva.

Hereditary (2018, Ari Aster) usa el horror sobrenatural para hablar de la herencia familiar, del duelo y de lo que se transmite entre generaciones sin que nadie lo pida. El horror de Aster no es el susto: es la revelación gradual de que el protagonista ha estado atrapado desde el principio y que las reglas del juego nunca fueron las que creía. Para Escorpio, el horror que viene de lo heredado —lo que no se eligió pero define— es el más real de todos.

Blue Velvet (1986, David Lynch) tiene la imagen más precisa del inconsciente suburbanita americano: debajo de los céspedes perfectos y las verjas blancas hay algo que no se puede nombrar en voz alta pero que no desaparece por eso. Kyle MacLachlan encuentra una oreja cortada en un campo y no puede parar de tirar del hilo aunque cada respuesta lleva a una pregunta más perturbadora. Escorpio conoce ese impulso mejor que nadie.

El piano (1993, Jane Campion) es sobre el deseo como forma de poder en un contexto colonial donde las mujeres no tienen voz. Ada, que no habla, comunica todo a través del piano y del cuerpo, y la película entiende la sexualidad como lenguaje más complejo y más honesto que el lenguaje verbal. Campion filma la pasión con la misma seriedad que Escorpio da a los temas que considera importantes, que son los que los demás preferirían no discutir.

Géneros favoritos de Escorpio

El thriller psicológico —no el de acción sino el que trabaja con la mente del protagonista como territorio narrativo— es el género más específicamente escorpiano. Películas donde no estás seguro de lo que está pasando, donde el protagonista puede no ser fiable como narrador de su propia historia, donde la revelación final cambia retroactivamente lo que creías haber visto: El club de la lucha (1999), Black Swan (2010), Shutter Island (2010). La desestabilización de la certeza como método es algo que Escorpio experimenta como placer intelectual.

El horror que tiene algo que decir —que usa lo sobrenatural como metáfora de algo real— le resulta mucho más interesante que el horror de susto. El cine de Ari Aster (Midsommar, Hereditary), de Robert Eggers (The Witch, 2015; The Lighthouse, 2019) o de Jennifer Kent (Babadook, 2014): directores que entienden el horror como lenguaje para hablar de duelo, de herencia familiar, de locura y de aislamiento. Escorpio puede ver estas películas y encontrar en ellas más verdad emocional que en muchos dramas convencionales.

El noir —en todas sus versiones, del clásico de los cuarenta al neo-noir contemporáneo— es también territorio propio. El noir tiene la visión del mundo de Escorpio: todos guardan secretos, nadie es completamente inocente, las instituciones no protegen a los vulnerables, y el detective que intenta encontrar la verdad generalmente descubre que preferiría no haberla encontrado.

Directores afines a Escorpio

David Lynch es el director que mejor ha filmado el inconsciente. No el inconsciente como concepto teórico sino el inconsciente como experiencia: la sensación de que debajo de la superficie de lo cotidiano hay algo que no obedece las reglas del mundo consciente. Sus películas no se explican porque el inconsciente no se explica: se experimenta. Escorpio es el signo que más cómodo se siente en esa zona sin explicación.

Park Chan-wook —Sympathy for Mr. Vengeance (2002), Oldboy, Lady Vengeance (2005)— hace la trilogía de la venganza más rigurosa del cine contemporáneo. Sus películas entienden la venganza como sistema circular donde el ejecutor acaba siendo también víctima, y filman la violencia con una formalidad estética que la hace simultáneamente bella y perturbadora. La combinación de elegancia visual y contenido extremo es escorpiana en su naturaleza.

Roman Polanski —Chinatown, Rosemary's Baby (1968), El inquilino (1976)— tiene una visión del mundo donde el poder se ejerce sobre los vulnerables sin que haya consecuencias ni redención. Sus películas son sobre la paranoia que tiene razón, sobre la persecución que no es una alucinación sino la realidad, sobre el mal que existe y que gana. Es un cine sin consuelo que Escorpio aprecia precisamente porque no pretende que las cosas son mejores de lo que son.

Películas que Escorpio nunca debería ver

The Sound of Music (1965, Robert Wise) es una película musical sobre una familia que escapa del nazismo cantando canciones sobre colinas austríacas. Es una obra de su género, enormemente querida por mucha gente, y completamente ajena a cualquier cosa que Escorpio encuentre cinematográficamente relevante. El optimismo irreprimible, la resolución narrativa limpia, la ausencia de cualquier zona oscura: todo lo que hace esta película reconfortante para otros es exactamente lo que Escorpio encuentra artificioso.

Aladdín (1992, John Musker y Ron Clements) tiene al personaje del genio atrapado en su propia exuberancia durante la mayoría del metraje, y una resolución donde el amor y la bondad son suficientes para superar cualquier obstáculo. Escorpio puede disfrutar de animación —Miyazaki, por ejemplo— pero no de la versión de la realidad que propone el Disney de los noventa, donde el poder siempre se usa bien cuando está en manos de gente buena.

Valentine's Day (2010, Garry Marshall) es el ejemplo de película hecha para no incomodar a nadie. Múltiples historias de amor, actores famosos, el día de San Valentín como estructura narrativa, ningún conflicto que no se resuelva en noventa minutos. Para Escorpio, una película que no tiene nada que esconder, que no va a ningún sitio perturbador, que existe solamente para tranquilizar: es casi una ofensa estética.

Series recomendadas para Escorpio

Breaking Bad (2008-2013) ya aparece como recomendación en el artículo de Aries, pero para Escorpio tiene una lectura diferente. No es la historia de la perseverancia: es la historia de la transformación a través del poder. Walter White descubre que el control sobre la vida y la muerte de otros le produce algo que no había sentido en cuarenta años de vida convencional, y la serie documenta ese proceso sin romantizarlo ni condenarlo de manera simplista. Es la serie más escorpiana que existe.

Mindhunter (2017-2019) —ya mencionada para Virgo— es también esencial para Escorpio pero por razones distintas. Virgo la aprecia por la metodología; Escorpio la aprecia por los asesinos. Las entrevistas con Ed Kemper, Dennis Rader y otros —actores que capturan la banalidad del mal con una precisión que resulta más aterradora que cualquier caracterización monstruosa— son el tipo de material que Escorpio busca para entender, no para consumir.

Hannibal (2013-2015) es una serie que usa el personaje de Lecter para explorar la psicología de la depredación y el vínculo entre el depredador y quien lo persigue. La fotografía de la serie trata la violencia con una estética que bordea la belleza, que es exactamente el tipo de ambigüedad moral que Escorpio necesita para sentir que algo le está exigiendo algo. Bryan Fuller entiende que los mejores monstruos son los que admiramos antes de que podamos evitarlo.

Sharp Objects (2018) adapta la novela de Gillian Flynn con una atmósfera de horror doméstico que es exactamente la especialidad de Escorpio: el horror que no viene del exterior sino de la familia, de lo heredado, de los secretos que todo el mundo conoce pero nadie nombra. Amy Adams está extraordinaria como periodista que regresa a su pueblo natal y descubre que el trauma que intentó dejar atrás la ha estado esperando.

Dark (2017-2020) es la serie alemana de ciencia ficción sobre viajes en el tiempo más compleja y más oscura que se ha producido. Las líneas temporales se multiplican, los vínculos familiares se vuelven paradójicos, el libre albedrío se debate contra el determinismo con la seriedad de un tratado filosófico. Para Escorpio, que disfruta de la complejidad como método de acercarse a la verdad, esta serie es un placer que requiere atención total y lo recompensa generosamente.

Redacción de Campus Astrología

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Publicado: 05 feb 2022

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