Películas para Géminis

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Géminis no ve una película: la analiza mientras la ve, compara con otras que ha visto, identifica las referencias que el director mete a propósito y algunas que quizás no metió, y mientras hace todo eso también está mandando un mensaje a alguien contándole lo que está viendo en tiempo real. No es inatención —Géminis presta una atención múltiple que muchos signos considerarían imposible— sino el modo natural de procesar información de un signo cuya función esencial es conectar, relacionar, traducir. Para Géminis, ver cine en soledad y en silencio es una experiencia, pero ver cine con alguien que pueda comentar después —o durante, con el permiso tácito del otro— es una experiencia mejor.

Lo que le atrae en pantalla es la inteligencia del guion, la velocidad del diálogo, los personajes que no se pueden reducir a una sola cosa. Detesta los archetipos planos y los finales que dicen exactamente lo que significan. La ambigüedad no le produce ansiedad como a otros signos: le produce interés. Una película que admite varias lecturas simultáneas, que tiene capas que se pueden explorar en conversación posterior, que hace algo diferente con la forma narrativa o con el lenguaje cinematográfico: eso es lo que Géminis recuerda y recomienda. El mainstream sin accidentes le aburre, aunque lo consuma con la misma facilidad que todo lo demás.

Las 10 películas imprescindibles para Géminis

Pulp Fiction (1994, Quentin Tarantino) no necesita presentación, pero merece análisis desde el punto de vista de Géminis: es una película sobre el lenguaje. Los personajes de Tarantino hablan de hamburguesas mientras van a matar a alguien, debaten sobre la ética del masaje en los pies, se desvían de la acción durante minutos para hablar de algo que no tiene ninguna relación con el argumento. Para Géminis, esos desvíos son el argumento. El fondo no importa tanto como la superficie brillante de las palabras que se intercambian.

Memento (2000, Christopher Nolan) es una película sobre la memoria y la identidad que está narrada en orden inverso, de manera que el espectador experimenta la misma desorientación que el protagonista. La estructura formal como metáfora del contenido es uno de los trucos cinematográficos más inteligentes del cine reciente, y la inteligencia como virtud formal es algo que Géminis valora por encima de casi cualquier otra cosa.

Adaptation (2002, Charlie Kaufman y Spike Jonze) es una película sobre un guionista que no puede escribir el guion de la película que estamos viendo. Es meta-narrativa llevada al extremo, una conversación consigo misma que incluye al espectador en el juego. Kaufman es el director espiritual de Géminis: nadie más ha entendido tan bien la agonía y el placer del pensamiento que no para.

Rashomon (1950, Akira Kurosawa) cuenta el mismo evento desde cuatro perspectivas incompatibles y no resuelve cuál es la verdadera. La multiplicidad de versiones como estructura narrativa es una declaración sobre la naturaleza de la realidad que Géminis no solo entiende sino que vive. La verdad depende del ángulo desde el que se mira, y Géminis tiene ángulos que otros signos ni siquiera saben que existen.

All About Eve (1950, Joseph L. Mankiewicz) tiene el mejor guion de la historia del cine de Hollywood clásico, según varias generaciones de críticos. Los diálogos son un placer autónomo, independiente de la historia: cada frase lleva más de lo que dice, cada conversación tiene doble fondo, y la protagonista/antagonista es una maestra en el arte de decir una cosa mientras hace otra. Géminis está en su hábitat natural.

The Grand Budapest Hotel (2014, Wes Anderson) es una película dentro de una película dentro de una película, narrada en varias épocas simultáneamente, con un ritmo verbal que no para y un diseño visual que compite con el guion por la atención del espectador. Anderson es un director que hace que la forma sea el contenido, y esa equivalencia entre estructura y significado es exactamente lo que mantiene el interés de Géminis.

Antes del amanecer (1995, Richard Linklater) es, en lo formal, dos personas que caminan por Viena durante una noche y hablan. No pasa nada más. Y es completamente absorbente porque los diálogos son sobre todo: el tiempo, el amor, la identidad, el azar, la muerte, la diferencia entre ser europeo y americano. Para Géminis, la conversación como acción es tan válida como cualquier explosión.

Knives Out (2019, Rian Johnson) es el whodunit reinventado con una conciencia de clase muy explícita y un guion que engaña al espectador de maneras que solo se aprecian en el segundo visionado. Johnson sabe exactamente lo que está haciendo con el género, y ese nivel de autoconciencia narrativa es algo que Géminis detecta y aprecia incluso en la primera vez que ve la película.

Romy y Michele: el reencuentro de las graduadas (1997, David Mirkin) es una comedia sobre dos amigas inseparables que se inventan historias sobre sus vidas para impresionar a sus compañeros de instituto en la reunión de graduados. La amistad entre dos personas que se hablan en su propio idioma —una dualidad autocontenida contra el mundo— es la estructura relacional favorita de Géminis, que funciona mejor en pareja de confianza que en solitario.

Synecdoche, New York (2008, Charlie Kaufman) es la película más ambiciosa e incomprensible que Kaufman ha dirigido, sobre un director de teatro que construye una réplica exacta de Nueva York dentro de un almacén y la habita durante décadas. Es sobre la creación, el tiempo, la muerte y la identidad de maneras que el lenguaje convencional no puede contener. Géminis necesitará verla dos veces y hablar con alguien que también la haya visto para empezar a entender por qué le parece fascinante.

Géneros favoritos de Géminis

La comedia de enredos es el género natal de Géminis: personas que dicen una cosa mientras quieren otra, que se confunden con otras personas, que juegan con la identidad como si fuera un disfraz intercambiable. Las comedias de Shakespeare tienen esa estructura, y también las screwball comedies de los años treinta y cuarenta —La fiera de mi niña (1938, Howard Hawks), Luna nueva (1940, Howard Hawks)— donde el ritmo verbal es tan rápido que los actores se solapan y no hay un momento de pausa en todo el metraje.

El thriller mental —no de acción sino de información— también le resulta irresistible. Películas donde el espectador no sabe qué es real, donde el protagonista puede estar equivocado sobre su propia situación, donde cada revelación cambia la interpretación de lo que ocurrió antes: Vértigo (1958, Alfred Hitchcock), Shutter Island (2010, Martin Scorsese), El sexto sentido (1999, M. Night Shyamalan). La desestabilización de la certeza es el dispositivo narrativo que más activa la mente de Géminis.

El documental conversacional también le funciona especialmente bien. No el documental de tesis política sino el de observación inteligente: My Dinner with Andre (1981, Louis Malle) —que es literalmente dos personas cenando y hablando durante dos horas— o los documentales de Errol Morris, que entrevistan a sus sujetos con una cámara que los mira directamente a los ojos y deja que las contradicciones emerjan solas.

Directores afines a Géminis

Charlie Kaufman es el director más geminiano que el cine ha producido: sus películas son sobre la imposibilidad de un solo punto de vista, sobre la mente que se observa a sí misma pensando, sobre la identidad como construcción que se deshace en cuanto se examina con demasiado detenimiento. Cada una de sus películas —Being John Malkovich (1999), Eternal Sunshine of the Spotless Mind (2004), I'm Thinking of Ending Things (2020)— es un argumento en favor de la complejidad y contra la simplificación.

Billy Wilder tiene el mejor historial de diálogos en la historia del cine clásico americano. Con faldas y a lo loco (1959), El apartamento (1960), Sunset Boulevard (1950): en cada película los personajes dicen exactamente lo contrario de lo que sienten, usan el lenguaje como armadura y como arma simultáneamente, y el humor emerge del espacio entre lo que se dice y lo que se quiere decir. Géminis puede ver cada película de Wilder como un curso avanzado en comunicación humana.

Richard Linklater tiene una dedicación casi única al diálogo como material primario del cine. La trilogía Before Sunrise/Sunset/Midnight es su obra maestra en ese sentido, pero también Boyhood (2014), Dazed and Confused (1993) y Waking Life (2001) —que es literalmente un sueño donde distintas personas dan monólogos filosóficos— demuestran que puede construir una película entera a partir de personas que hablan de manera interesante.

Películas que Géminis nunca debería ver

127 horas (2010, Danny Boyle) transcurre en su mayor parte con un único personaje atrapado en un cañón sin posibilidad de moverse. La claustrofobia física como única opción narrativa durante casi dos horas es lo contrario de lo que Géminis necesita en pantalla. Además, saber de antemano lo que va a pasar —la escena es bien conocida antes de ver la película— elimina el único tipo de tensión que Géminis podría aprovechar: la intelectual.

Gravity (2013, Alfonso Cuarón) tiene una protagonista sola en el espacio durante la mayor parte del metraje. Es técnicamente impresionante y narrativamente mínima. Para un signo que procesa el mundo a través del intercambio y necesita la fricción de otro punto de vista para sentir que algo ocurre, el aislamiento radical como condición narrativa resulta difícilmente emocionante más allá de los primeros veinte minutos.

Martyrs (2008, Pascal Laugier) es horror extremo francés que usa el sufrimiento físico prolongado como método filosófico para explorar si hay algo después de la muerte. La pregunta es genuinamente interesante para Géminis; el método no lo es. Hay una diferencia entre la perturbación productiva y la agresión sin retorno intelectual que Géminis distingue perfectamente, aunque no siempre antes de ver la película.

Series recomendadas para Géminis

The Good Place (2016-2020) es probablemente la serie más filosófica que la televisión mainstream ha producido: usa la comedia como vehículo para explorar teorías éticas reales con rigor sorprendente. Para Géminis, que el entretenimiento también sea educativo no es un requisito pero sí un bonus muy apreciado. La serie también tiene una estructura donde las reglas del juego cambian varias veces durante su duración, lo que mantiene la sorpresa activa.

Twin Peaks (David Lynch, 1990-1991, y el revival de 2017) es probablemente la experiencia televisiva más discutida de la historia: dos temporadas originales que empiezan como thriller policial y derivan hacia el surrealismo puro, y una tercera temporada veintisiete años después que es directamente arte moderno en formato de serie. Géminis puede ver cada episodio como un acertijo y pasar semanas en foros analizando teorías.

The Marvelous Mrs. Maisel (2017-2023) tiene los diálogos más rápidos y densos de la televisión reciente, una protagonista que literalmente se gana la vida con las palabras, y un sentido del ritmo verbal que está más cerca del teatro que de la televisión convencional. Para Géminis, que alguien pueda hacer reír a un auditorio hablando más rápido de lo que la mayoría piensa es una forma de magia que merece cinco temporadas de atención.

Succession (2018-2023) tiene la ironía brutal de un signo que no confía en nadie: cada personaje dice lo contrario de lo que siente, el lenguaje se usa permanentemente como manipulación, y las conversaciones de sobremesa son batallas geopolíticas disfrazadas de charla familiar. La densidad verbal de la serie, con sus referencias literarias y culturales enterradas en el diálogo, es exactamente el nivel de exigencia intelectual que Géminis agradece en el entretenimiento.

Black Mirror (desde 2011) es la serie que Géminis recomienda a todo el mundo porque habla de tecnología y de cómo cambia la comunicación humana, que es el territorio específico de este signo. Cada episodio es un experimento mental diferente, lo que se adapta perfectamente a la atención variable de Géminis: nunca se compromete durante temporadas enteras con los mismos personajes, lo que evita el problema del aburrimiento a largo plazo.

Redacción de Campus Astrología

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Publicado: 05 feb 2022

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