Películas para Libra

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Libra va al cine para contemplar la belleza y para intentar resolver lo que no tiene solución. El signo de Venus en domicilio diurno tiene dos grandes pasiones cinematográficas que no siempre se solapan: la belleza de la imagen como valor autónomo y la complejidad moral de los dilemas humanos. En la primera categoría encuentra placer estético puro; en la segunda encuentra el tipo de conversación que necesita tener y que raramente puede terminar porque Libra no decide bien cuándo el análisis ya ha dado todo lo que puede dar. La película que le produce más satisfacción es la que hace las dos cosas a la vez: que sea bella y que plantee una pregunta sin respuesta fácil.

El rasgo que más define la relación de Libra con el cine es su atención a los dos lados. Libra es el signo que entiende al antagonista. No lo justifica necesariamente, pero puede articular su lógica interna con una fidelidad que a otros signos les resulta incómoda, como si comprender implicara aprobar. No es así: Libra simplemente cree que la verdad, cuando existe, está en algún lugar entre las versiones que cada parte defiende, y que no se puede encontrar sin escuchar a ambas. Esto le hace especialmente sensible a las películas que tienen la valentía de mostrar al villano como alguien que también tiene razones.

Las 10 películas imprescindibles para Libra

Kramer contra Kramer (1979, Robert Benton) es la película del dilema sin villano. Un padre que aprende a ser padre cuando la madre se va, y una madre que regresa cuando ya no es necesaria de la misma manera: la película no condena a nadie. Las dos personas del título tienen razón desde su perspectiva y el espectador tiene que aceptar que no hay una resolución justa que no lastime a alguien. Libra raramente ve esta película sin tomarse un tiempo para pensar después.

Eyes Wide Shut (1999, Stanley Kubrick) tiene la imagen más bella de la soledad conyugal que el cine ha encontrado: Nicole Kidman y Tom Cruise caminando por un Nueva York nocturno que parece un sueño de terciopelo rojo. La película explora el deseo no realizado, la diferencia entre lo que la gente dice que siente y lo que siente, y la fragilidad de las estructuras de equilibrio que llamamos matrimonio. Todo eso envuelto en una fotografía que Libra podría ver sin sonido durante horas.

La doble vida de Verónica (1991, Krzysztof Kieslowski) sigue a dos mujeres con el mismo nombre y la misma apariencia —una en Polonia, otra en Francia— cuyas vidas se afectan mutuamente sin que ninguna de las dos pueda articular cómo. Es una película sobre la conexión invisible entre personas, sobre el presentimiento, sobre la belleza de lo que no se puede explicar con lógica racional. Libra encuentra que hay verdades que solo el arte puede nombrar, y esta película es uno de los mejores argumentos para esa proposición.

Lost in Translation (2003, Sofia Coppola) es sobre dos personas en el Tokyo de los hoteles internacionales que se encuentran en el espacio entre lo que dicen y lo que sienten. La película no explica la conexión entre ellos: la muestra. La incomodidad de dos personas que se gustan sin tener un lenguaje para lo que les está pasando, en una ciudad donde literalmente no entienden el idioma del entorno, es una de las representaciones más precisas de la experiencia de Libra en el terreno emocional.

La cinta blanca (2009, Michael Haneke) plantea la pregunta sobre la violencia y su origen en una comunidad luterana alemana a principios del siglo XX, y la deja sin responder. No sabemos quién hace las cosas, no sabemos por qué, no podemos concluir qué causó qué. Para un signo que tiende a necesitar la resolución del dilema, esta película puede ser una experiencia perturbadora, pero también la más honesta sobre la naturaleza de los sistemas morales.

El gran Gatsby (2013, Baz Luhrmann) tiene los excesos visuales que Libra perdona fácilmente cuando están al servicio de una historia sobre el deseo, la apariencia y la distancia entre la realidad y la ilusión que uno proyecta sobre ella. Gatsby es el caso extremo de alguien que construye una identidad entera para resultar atractivo a una persona, y la película de Luhrmann entiende esto con más precisión que la más contenida adaptación de 1974.

Orgullo y prejuicio (2005, Joe Wright) es la historia de amor más analizada por personas con afinidad a Libra, y no es casualidad. Elizabeth Bennet y Mr. Darcy son dos personas que se gustan desde el primer momento y que tardan toda la novela —y la película— en admitirlo porque ambos tienen algo que probar antes de poder rendirse. El protocolo social como lenguaje paralelo al lenguaje emocional, la belleza de los salones ingleses del siglo XIX, la precisión de Jane Austen para los matices relacionales: todo esto es territorio libra.

La regla del juego (1939, Jean Renoir) es considerada una de las mejores películas de la historia y es una comedia de maneras sobre la aristocracia francesa que usa el enredo amoroso para hacer un diagnóstico de clase. Renoir filma a todos sus personajes con una compasión que no distingue entre amos y criados: todos persiguen lo mismo con los recursos que tienen. La película entiende la complejidad social con una generosidad que Libra reconoce como propia.

Portrait of a Lady on Fire (2019, Céline Sciamma) es sobre el tiempo suspendido de una relación amorosa imposible —una pintora y su modelo, siglo XVIII, isla bretona— y sobre lo que queda cuando el tiempo acaba. La película es una meditación sobre la mirada como acto de amor, sobre la belleza de lo transitorio precisamente porque es transitorio, y sobre la ética de representar a alguien. Libra no solo la ve: la habita.

Dunkerque (1958, Leslie Norman) no es la versión Nolan, sino la versión clásica que muestra la retirada más famosa de la Segunda Guerra Mundial desde múltiples perspectivas. La ética de la decisión colectiva en situación extrema —a quién se salva cuando no hay recursos para salvar a todos— es el tipo de dilema moral que Libra no puede dejar de examinar aunque sepa que no hay respuesta que lo satisfaga.

Géneros favoritos de Libra

El romance inteligente —no el rom-com de fórmula sino el que trata las relaciones con la seriedad que merecen— es el territorio más propio de Libra. Películas donde el amor es un problema filosófico además de un problema emocional, donde los personajes tienen que negociar entre lo que sienten y lo que el mundo les permite sentir, donde la resolución no es simplemente el beso final sino algo más complicado y más honesto.

El cine de juicio —donde el dilema moral tiene formato legal— también le resulta irresistible. 12 Angry Men (1957, Sidney Lumet) es probablemente la película más libra jamás filmada: doce hombres encerrados en una sala decidiendo si un acusado es culpable o inocente, y el proceso de cómo una persona con dudas convence a las demás de que vale la pena dudar. El debate como forma de justicia, la importancia del punto de vista de la minoría: Libra lo aplaudiría si no fuera porque aplaudir en el cine no es apropiado.

El cine de época bello —que usa el pasado como escenario para dilemas morales contemporáneos— también es género favorito. La distancia histórica le permite a Libra examinar los conflictos con más serenidad: cuando los personajes llevan pelucas y se mueven en salones del siglo XVIII, el peso de la identificación disminuye lo suficiente para que el análisis sea más libre.

Directores afines a Libra

Sofia Coppola tiene una manera de filmar la soledad interior que es inconfundible. Lost in Translation, Virgin Suicides (1999), Marie Antoinette (2006): sus películas observan a personajes que no pueden comunicar exactamente lo que sienten con un respeto que nunca se convierte en pena. La distancia elegante ante el dolor emocional es un dispositivo formal que Libra encuentra profundamente correcto.

Wes Anderson tiene un cuidado por la composición visual que roza la obsesión: cada plano está centrado, cada color está coordinado, cada objeto en el encuadre está donde está por una razón. The Royal Tenenbaums (2001), The Grand Budapest Hotel, Isle of Dogs (2018): el mundo de Anderson es simétrico y melancólico al mismo tiempo, que es exactamente la combinación que Libra encuentra más bella.

Eric Rohmer —La coleccionista (1967), La rodilla de Claire (1970), Cuentos de las cuatro estaciones— hace películas que son conversaciones filosóficas sobre el amor y la elección. Sus personajes hablan de sus sentimientos con una articulación que en la vida real nadie tiene, pero que en el cine resulta liberadora: finalmente, alguien dice exactamente lo que piensa sobre por qué hace lo que hace. Para Libra, que vive en la dialéctica entre lo que siente y lo que puede decir, las películas de Rohmer son un placer casi terapéutico.

Películas que Libra nunca debería ver

Saw (2004, James Wan) y sus secuelas son la antítesis del cine de Libra: la tortura como espectáculo, el dolor como entretenimiento, los dilemas morales reducidos a si puedes hacerte daño a ti mismo para sobrevivir. No hay belleza, no hay ambigüedad real, no hay ninguna pregunta que valga la pena hacerse después. Libra puede ver una vez una película de horror para entender el género; volver a ella voluntariamente requeriría una motivación que no tiene.

American History X (1998, Tony Kaye) tiene una primera mitad extraordinaria y una segunda mitad que simplifica exactamente lo que la primera había complicado con inteligencia. La conversión del neonazi en persona rehabilitada ocurre de maneras que Libra encuentra demasiado limpias para ser creíbles, y la finalización del ciclo de violencia en el tercer acto resuelve con una brusquedad narrativa algo que la película había establecido como irresoluble. La decepción estructural puede ser peor que la decepción temática.

Django desencadenado (2012, Quentin Tarantino) —ya mencionada como favorita de Aries— es exactamente lo que Libra tiene más dificultad para digerir: justicia aplicada con violencia sin escala y sin ningún momento de duda sobre si esa escala es la correcta. Tarantino resuelve moralmente el esclavismo con fuego y sangre, y para Libra, que necesita que la ética sea un proceso más complejo, esa resolución puede resultar satisfactoria emocionalmente pero insatisfactoria intelectualmente.

Series recomendadas para Libra

The Good Wife (2009-2016) combina el procedural legal con el drama político y personal de manera que satisface simultáneamente el interés de Libra por los dilemas morales y por las relaciones complejas. Alicia Florrick es el personaje de Libra por excelencia: alguien que mantiene su equilibrio en circunstancias que harían colapsar a otros, que toma decisiones con una ecuanimidad que no es frialdad sino control, y que tiene la capacidad —y el problema— de entender todos los lados de cada situación.

Fleabag (2016-2019) ya aparece en el artículo de Cáncer, pero le corresponde también a Libra por razones distintas: la relación con el sacerdote es un estudio en dilema moral perfecto. Dos personas que se quieren y que tienen razones iguales de peso para estar juntas y para no estarlo. La serie no resuelve la tensión de manera satisfactoria para ninguna de las dos partes, que es exactamente la resolución más honesta que podría tener.

Normal People (2020) adapta la novela de Sally Rooney con una atención a los matices de la relación entre Marianne y Connell que raramente se consigue en televisión. Dos personas que se quieren y que no saben cómo estar juntas, que tienen dinámicas de poder que cambian según el contexto, que se dañan mutuamente sin mala intención: la serie trata la complejidad relacional con el respeto que Libra exige y que la mayoría de las ficciones románticas no están dispuestas a dar.

The Affair (2014-2019) es una serie que cuenta la misma historia desde las perspectivas opuestas de dos personas que tuvieron una aventura y que recuerdan los hechos de maneras radicalmente diferentes. No hay una versión verdadera: hay dos versiones igualmente subjetivas e igualmente válidas. Para Libra, que vive en la comprensión de que la verdad depende del punto de vista, esta serie es casi una confirmación filosófica.

Lupin (2021-presente) puede parecer una elección ligera para un signo que aprecia la profundidad, pero la serie francesa tiene algo que Libra disfruta sin complicaciones: un protagonista que usa el encanto, la belleza y la inteligencia social para conseguir lo que quiere, en un entorno visual cuidado, sin la carga moral de los géneros más oscuros. Libra también necesita entretenimiento sin tensión de vez en cuando, y Lupin lo proporciona con una elegancia que justifica la elección.

Redacción de Campus Astrología

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Publicado: 05 feb 2022

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