Películas para Sagitario

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Sagitario va al cine como va a cualquier parte: con el impulso de expandirse. No es el signo que busca la incomodidad por la incomodidad ni la profundidad como ejercicio de autocastigo: es el signo que quiere que la experiencia cinematográfica le lleve a algún sitio que no conocía antes, que le abra una perspectiva nueva, que le haga salir de la sala con más mundo del que tenía al entrar. El signo de Júpiter en domicilio tiene una relación con el aprendizaje que no distingue entre el aula y el cine: si una película le ha enseñado algo sobre el mundo —otra cultura, otra época, otra manera de pensar— ha sido una buena película, independientemente de si era formalmente perfecta.

La relación de Sagitario con el cine también pasa por el humor. No el humor de circunstancias —la comedia de situación que produce risa mecánica— sino el humor filosófico, el que nace de la distancia suficiente para ver lo absurdo de las cosas que se toman demasiado en serio. Sagitario puede reírse de lo sagrado porque tiene una fe suficientemente robusta como para que la risa no lo amenace. Las mejores comedias para este signo son las que tienen algo que decir sobre la condición humana y que eligen el camino de la risa en lugar del de la solemnidad, no porque la solemnidad sea menos honrada sino porque la risa llega a más gente y con menos resistencia.

Las 10 películas imprescindibles para Sagitario

Lawrence de Arabia (1962, David Lean) es la épica geográfica definitiva: un hombre europeo que cruza el desierto árabe y en el proceso pierde la certeza sobre quién es. Lawrence no es el héroe que el Imperio Británico esperaba ni el liberador que los árabes necesitaban: es alguien que se queda entre dos mundos sin pertenecer del todo a ninguno. Para Sagitario, que conoce la extrañeza de verse cambiado por los viajes que ha hecho, esta película es una cartografía interior tan precisa como geográfica.

Into the Wild (2007, Sean Penn) sigue a un joven que abandona sus posesiones, su familia y sus credenciales académicas para vivir en estado de naturaleza en Alaska. La película no lo condena ni lo glorifica: lo observa con la misma atención con que observamos a alguien que ha llevado una idea a sus últimas consecuencias. El impulso sagitariano de abandonar la comodidad para encontrar algo más real tiene aquí su representación más honesta, incluyendo el precio que puede tener.

La vida de Pi (2012, Ang Lee) es una película sobre la fe, el relato como forma de supervivencia y la pregunta de si la historia que nos contamos sobre lo que nos pasa importa más que lo que realmente pasó. Para Sagitario, que vive en el territorio donde la filosofía y la espiritualidad se encuentran, esta película plantea exactamente las preguntas correctas con exactamente la ambición visual que merecen.

El último gran héroe —no es este el tipo de recomendación que buscamos— volvamos a la lista correcta: El viaje de Chihiro (2001, Hayao Miyazaki) es el viaje iniciático más completo del cine de animación. Una niña entra por accidente en un mundo regido por reglas que no conoce, tiene que aprender a sobrevivir en ese mundo sin perder lo que es, y sale transformada. La estructura es exactamente la del viaje sagitariano: entrar en lo desconocido, adaptarse sin disolverse, regresar con algo que no se tenía al partir.

Apocalypse Now (1979, Francis Ford Coppola) lleva el viaje al río al extremo: cuanto más avanza Willard, más se destruye la civilización que lo envió. La película es sobre los límites del proyecto occidental —político, militar, filosófico— cuando se aplica a contextos que no lo comprenden ni lo respetan. Sagitario, que ha cruzado fronteras culturales suficientes para saber que el mundo es más complicado que cualquier mapa, encuentra en esta película un argumento que ya conoce pero que Coppola formula con una potencia inesperada.

La misión (1986, Roland Joffé) es sobre jesuitas en Paraguay colonial que construyen una misión entre los guaraníes y que tienen que elegir entre obedecer a Roma y proteger a la comunidad que han creado. La pregunta sobre los límites de la fe institucional, sobre cuándo los principios superan a las órdenes, sobre el precio del idealismo: es el tipo de dilema que Sagitario examina con la misma seriedad que examina cualquier cuestión filosófica importante.

Los siete samuráis (1954, Akira Kurosawa) combina la épica de acción con una reflexión sobre el código del guerrero y lo que significa el honor cuando la estructura social que lo sostenía ya no existe. Sagitario aprecia las películas que tratan los sistemas éticos como objetos de estudio real, y Kurosawa hace eso con una dignidad y una precisión visual que hacen la pregunta filosófica completamente inseparable de la experiencia cinematográfica.

Amélie (2001, Jean-Pierre Jeunet) ya aparece en Tauro, pero también es esencial para Sagitario por razones distintas. No por la estética sino por la filosofía de la protagonista: Amélie organiza el mundo según sus propios criterios, interviene en las vidas ajenas con una creatividad que no pide permiso, y se mueve por el espacio urbano con una curiosidad sobre las personas que es genuinamente sagitariana.

Good Will Hunting (1997, Gus Van Sant) tiene un protagonista con un talento matemático extraordinario que no quiere usarlo porque hacerlo implicaría comprometerse con un futuro que le da miedo. La película es sobre la diferencia entre el potencial y la realización, entre saber que puedes hacer algo y decidir hacerlo, entre el miedo disfrazado de indiferencia y la libertad real. Para Sagitario, que conoce la tensión entre el impulso de expansión y el miedo a lo que esa expansión implica dejar atrás, la película resulta más cercana de lo que esperaba.

Zorba el griego (1964, Michael Cacoyannis) es la encarnación cinematográfica del espíritu sagitariano: un hombre que abraza la vida en todas sus formas con una alegría que no necesita justificación filosófica. Zorba no analiza la experiencia: la vive, y luego baila. Para Sagitario, que tiene tendencia a quedarse en el análisis cuando lo que necesita es el baile, la película es una advertencia y una invitación simultáneas.

Géneros favoritos de Sagitario

El cine de aventuras con sustancia filosófica es el género más específicamente sagitariano. No la aventura vacía sino la que usa el viaje exterior como metáfora del viaje interior, la que planta al protagonista en un contexto desconocido y observa cómo eso lo cambia. El road movie también entra en esta categoría: Thelma y Louise (1991, Ridley Scott), Easy Rider (1969, Dennis Hopper), Y tu mamá también (2001, Alfonso Cuarón): películas donde el movimiento geográfico es también movimiento hacia algo que no tiene dirección en el mapa.

El cine de ideas —las películas que toman en serio una proposición filosófica o política y la exploran con rigor— también le resulta irresistible. Sagitario tiene la capacidad de disfrutar de una película larga y densa si el intercambio intelectual que propone vale la pena. El hombre que mató a Liberty Valance (1962, John Ford), con su meditación sobre el mito y la historia, es exactamente el tipo de western que Sagitario puede ver como un seminario de filosofía política.

La comedia que tiene algo que decir sobre el mundo —la sátira política, la comedia filosófica— es también territorio natural. Sagitario no disfruta de la comedia que no tiene idea: le gusta reírse de algo que merece ser ridiculizado. Dr. Strangelove (1964, Stanley Kubrick), Network (1976, Sidney Lumet), Wag the Dog (1997, Barry Levinson): comedias que son también crítica institucional con suficiente valentía para llevarse por delante lo que se merecen.

Directores afines a Sagitario

Werner Herzog es el director que mejor encarna el espíritu de exploración sagitariano. Sus documentales —Grizzly Man (2005), Encounters at the End of the World (2007)— siguen a personas que han llevado una idea al límite y observan las consecuencias sin juzgarlas del todo. Su cine de ficción —Aguirre, la cólera de Dios (1972), Fitzcarraldo (1982)— usa la geografía extrema como campo de pruebas para la voluntad humana. Herzog piensa en términos de continentes y obsesiones, que es exactamente la escala en que piensa Sagitario.

Jean-Luc Godard —especialmente el Godard de los sesenta, Al final de la escapada (1960), Vivir su vida (1962)— combina el análisis político e intelectual con la energía del cinema verité de maneras que no deberían funcionar juntas y que funcionan perfectamente. Godard trata el cine como un debate filosófico en imágenes, lo que para Sagitario es la definición de un buen uso del medio.

Ang Lee tiene una versatilidad que es única en el cine contemporáneo: ha dirigido desde Comer beber amar (1994) hasta Brokeback Mountain (2005), desde Tigre y Dragón (2000) hasta La vida de Pi. Su curiosidad por géneros y culturas diferentes, su capacidad para entrar en mundos completamente distintos con suficiente comprensión para hacer algo verdadero en ellos, es el tipo de inteligencia que Sagitario reconoce como afín.

Películas que Sagitario nunca debería ver

Paranormal Activity (2007, Oren Peli) está filmada en cámara doméstica, transcurre en una casa suburbana sin características especiales, y su horror se basa en la amenaza que viene de adentro del hogar. Para Sagitario, que necesita espacio y movimiento como condiciones básicas de la existencia, la idea de que el peligro mayor está en tu propia habitación puede resultar más molesta que terrorífica. El terror doméstico es el menos sagitariano de todos los terrores.

The Room (2003, Tommy Wiseau) es una película tan mal hecha que se ha convertido en fenómeno cultural de culto. El problema para Sagitario no es que sea mala: puede disfrutar de la mala calidad como curiosidad cultural. El problema es que es mala sin intención ni sistema ni nada que la haga interesante más allá de su propia incompetencia. La maldad accidental aburre a Sagitario más que la maldad con carácter.

Paso a paso —o cualquier sitcom doméstica de finales de los noventa— es la antítesis de la expansión que Sagitario necesita. Las sitcoms de cuatro personajes en el mismo apartamento, con las mismas situaciones semana tras semana, que simulan el cambio sin que nada cambie realmente porque el formato no lo permite: para un signo que necesita que las cosas avancen y que el horizonte cambie, este tipo de producción resulta directamente angustiante si se consume en cantidad.

Series recomendadas para Sagitario

Marco Polo (2014-2016) sigue al explorador veneciano en la corte de Kublai Kan con una producción de época que trata las diferencias culturales con una seriedad que pocas series alcanzan. El viaje como pérdida de certezas, la mirada del forastero que no puede dejar de ser forastero aunque lo intente: es el tema sagitariano en su versión histórica.

Documentary Now! (2015-presente) es una parodia de los grandes documentales de la historia del cine que requiere conocer los originales para disfrutar completamente. Para Sagitario, que aprecia el humor que exige algo al espectador, esta serie es un placer que combina la cinefilia con el comedy más refinado de la televisión americana contemporánea.

Years and Years (2019) es un drama especulativo británico que proyecta las tendencias políticas actuales cinco años hacia el futuro y observa cómo afectan a una familia de Manchester. Es ciencia ficción social con la función que siempre tuvo la ciencia ficción: usar el futuro imaginario para hablar del presente real con más libertad. Sagitario aprecia cuando el entretenimiento tiene la valentía de decir lo que piensa sobre adónde vamos.

Anthony Bourdain: Parts Unknown (2013-2018) no es una serie de viajes sino una serie de filosofía viajera. Bourdain usaba la comida como punto de entrada para hablar de política, historia, identidad y el significado de lo que hace a los lugares ser lo que son. Para Sagitario, que entiende exactamente esa manera de moverse por el mundo, esta serie es casi un documento autobiográfico.

Fleabag (2016-2019) aparece por tercera vez en esta colección de artículos, y es que Phoebe Waller-Bridge ha creado algo que conecta con varios signos por razones distintas. Para Sagitario, el humor brutalmente honesto de la serie —la manera en que convierte el dolor en material cómico antes de que pueda destruirla— es exactamente la estrategia de Sagitario ante las situaciones que no puede resolver: si no puedes resolverlas, al menos puedes hacer reír a alguien con ellas.

Redacción de Campus Astrología

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Publicado: 05 feb 2022

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