Por qué los Libra son los mejores en la cama

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Si hay un signo que ha entendido que la seducción es un arte y la intimidad es su forma más sofisticada de expresión, ese signo es Libra. Regidos por Venus, la diosa que en la mitología clásica no presidía el amor de manera indiscriminada sino el amor bello, armónico y estéticamente perfecto, los Libra llevan en el carácter una sensibilidad hacia la relación y el encuentro que otros signos difícilmente pueden imitar. No son los más ardientes ni los más profundos ni los más intensos en el sentido dramático. Son los más refinados. Y el refinamiento, en el terreno de la intimidad, tiene un valor que suele subestimarse hasta que se experimenta de primera mano.

Venus en Libra es la Venus del amor como danza, como equilibrio entre dos, como arte colaborativo donde el resultado es más hermoso que las partes por separado. En la intimidad, eso se traduce en amantes que piensan en el encuentro como una creación compartida, que les importa tanto el placer propio como el ajeno, que tienen un sentido casi instintivo de la armonía que debe existir entre lo que dan y lo que reciben. La balanza que simboliza a este signo cardinal de aire no es solo un símbolo de justicia: es también un símbolo de la búsqueda constante del equilibrio perfecto entre dos personas. Y en la cama, ese equilibrio, cuando se alcanza, produce algo que no tiene nombre más preciso que "perfección".

La fama sexual de Libra: mito y verdad

Libra no tiene la reputación explosiva de Escorpio ni la fama ardiente de Aries. Su posición en los rankings populares de sexualidad zodiacal es de término medio respetable: se les atribuye romanticismo, elegancia, una cierta sofisticación en el amor que resulta atractiva pero que quizás no genere el mismo tipo de anticipación que otros signos. Esa evaluación, aunque comprensible desde la perspectiva de la astrología superficial, se equivoca en algo fundamental: confunde la aparente moderación de Libra con falta de profundidad.

El mito más común es que Libra es indeciso en la cama, que el peso de las opciones y la tendencia a buscar el equilibrio perfecto los paraliza. Hay algo de cierto en esta tendencia cuando afecta a decisiones de vida, pero en la intimidad opera de manera diferente: la búsqueda librana del equilibrio se convierte en una atención constante a lo que el otro necesita, en una disposición a ajustar y adaptar, en una sensibilidad hacia la dinámica del encuentro que resulta en experiencias extraordinariamente bien calibradas.

La verdad es que Libra es uno de los amantes más agradables del zodíaco, en todos los sentidos que la palabra "agradable" puede tener cuando se le da profundidad. Agradable no es mediocre: es lo opuesto al conflicto, la incomodidad y la torpeza. Un encuentro con un Libra fluye, armoniza, tiene una calidad estética y emocional que hace que la experiencia se sienta elevada incluso cuando es completamente terrenal.

Sus virtudes específicas como amante

La primera virtud de un amante Libra es la consideración. Consideración en el sentido más pleno: tomar en cuenta a la otra persona, sus preferencias, su comodidad, su placer, de manera genuina y activa. No como un gesto de educación formal sino como parte integral de su manera de relacionarse. Para Libra, un encuentro donde solo una de las dos personas disfruta no es un encuentro exitoso: el éxito se mide por la experiencia de ambos, y eso les hace amantes extraordinariamente atentos a las necesidades y respuestas de su pareja.

La segunda virtud es la elegancia. Libra no hace las cosas de manera torpe, no genera situaciones incómodas por falta de tacto, no dice la cosa equivocada en el momento equivocado. Hay una gracia natural en su manera de moverse en la intimidad que hace que todo fluya con mayor suavidad de lo habitual. Eso no es frivolidad: es Venus expresándose en su elemento, creando belleza y armonía incluso en los momentos más intensos.

La tercera virtud es la reciprocidad. La balanza librana exige equilibrio, y ese principio se aplica a la intimidad con una consistencia notable: Libra no está ahí solo para recibir, ni solo para dar. Está ahí para que haya un intercambio real, un flujo de ida y vuelta que haga que el encuentro sea equitativo y mutuamente satisfactorio. Esa búsqueda del equilibrio, bien expresada, produce encuentros donde ambas personas salen sintiéndose vistas y satisfechas de manera comparable.

Lo que ofrece un Libra en la cama

Un amante Libra ofrece romanticismo real, no el romanticismo de película sino el romanticismo que consiste en tratar a la otra persona como alguien que merece atención y cuidado. Los pequeños detalles antes del encuentro, el tono del ambiente, la manera en que te miran: todo está pensado para que te sientas bien recibido, apreciado, en un espacio donde puedes relajarte completamente. Esa atmósfera de bienvenida que crean los Libra no es accesoria: es parte fundamental de la experiencia.

También ofrecen elegancia en el sentido físico. Venus regente produce en Libra una conciencia corporal y una gracia en el movimiento que convierte el encuentro en algo visualmente y táctilmente hermoso. No en el sentido de una performance ensayada, sino en el sentido de que hay una naturalidad en su manera de estar que resulta estéticamente satisfactoria. La intimidad con un Libra tiene una calidad artística que no requiere esfuerzo aparente.

Y ofrecen la experiencia de sentirte genuinamente valorado. No de manera abstracta sino concreta: un Libra que está contigo te ve, presta atención a lo que te gusta, adapta lo que hace para que tú estés bien. Esa atención específica a tu persona, a tus preferencias, a tu respuesta, tiene el efecto de hacer que el encuentro se sienta íntimo de una manera que va más allá del contacto físico. Te sientes conocido.

La intensidad y el estilo sexual de Libra

El estilo de Libra en la cama es suave, elegante y armonioso, con una intensidad que se construye de manera gradual y que rara vez llega a los extremos de los signos de fuego o agua pero que tiene su propio tipo de profundidad. La intensidad librana es la de la resonancia perfecta: dos instrumentos tocando la misma nota, el encuentro de dos frecuencias que se amplifican mutuamente. No es la intensidad de la tormenta sino la de la música bien ejecutada.

El aire que rige a Libra les da también una ligereza en la aproximación que puede sorprender a quienes esperaban algo más pesado emocionalmente. No es superficialidad: es la capacidad de estar presente sin que la presencia se convierta en gravedad. Un Libra puede ser profundamente íntimo y al mismo tiempo mantener una ligereza que hace que el encuentro no se sienta cargado ni complicado. Esa combinación es más difícil de conseguir de lo que parece.

El elemento cardinal del signo también tiene su papel: los Libra toman iniciativas, no son amantes completamente pasivos que esperan que otros decidan. Toman la iniciativa con elegancia, de manera que no parece una imposición sino una propuesta, una invitación a construir juntos. Esa manera de conducir sin imponer es una habilidad que muchos amantes más dominantes nunca aprenden.

Cómo aprovechar al máximo a un amante Libra

La clave para aprovechar al máximo a un amante Libra es la reciprocidad. No en el sentido de llevar la cuenta de quién debe qué, sino en el sentido de participar activamente en la construcción del encuentro en lugar de esperar a ser conducido. Libra florece cuando la danza es de verdad una danza, cuando ambas personas contribuyen al ritmo y al movimiento. Si eres pasivo, si esperas que Libra haga todo el trabajo, obtendrás un encuentro bueno pero no su mejor versión. Si participas, si también tú aportas iniciativa, creatividad y atención, lo que ocurre se multiplica.

Segundo: cuida los detalles del ambiente. Libra, regido por Venus, es especialmente sensible al entorno físico. Un espacio agradable, limpio, con una atmósfera cuidada, activa en un Libra una disposición que lo cambia todo. No hace falta que sea extravagante: hace falta que esté pensado, que haya una intención de que el espacio sea un lugar donde merezca la pena estar. Un Libra en un entorno cuidado es diferente a uno en un entorno descuidado, y la diferencia no es menor.

Tercero: valora lo que hace. Los Libra necesitan saber que sus esfuerzos son percibidos y apreciados. No de manera excesiva ni adulatoria, sino con la honestidad directa de decirle a alguien que lo que hizo estuvo bien. La retroalimentación positiva no solo les hace sentir mejor: activa esa voluntad de equilibrio que les caracteriza y les empuja a dar más, a profundizar, a buscar el momento perfectamente calibrado que saben que existe y que con la información correcta pueden encontrar.

Finalmente, no tengas prisa. Libra aprecia el tiempo. La conversación que precede, el ritmo que construye el ambiente, los momentos intermedios que no son ni inicio ni clímax pero que tienen su propio valor. Los Libra entienden la intimidad como una experiencia completa con principio, desarrollo y final, y si cortas alguno de esos elementos en aras de la eficiencia, el resultado pierde una dimensión que no es recuperable retroactivamente. Deja que el encuentro tenga su propio tiempo. La balanza necesita ese tiempo para encontrar su equilibrio perfecto.

Redacción de Campus Astrología

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Publicado: 04 feb 2022

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