Sagitario borracho: cómo es cuando bebe

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Júpiter, el planeta más grande del sistema solar, rige a Sagitario. Esto ya es una pista suficiente para lo que ocurre cuando Sagitario bebe. Júpiter es el principio de expansión, abundancia, exceso y optimismo incondicional. Sagitario, incluso en sobriedad, tiene una tendencia a creer que más es mejor, que el próximo horizonte es más interesante que el actual y que las limitaciones son básicamente sugerencias. Cuando se añade alcohol a este temperamento jupiterino, la expansión no tiene techo visible.

Sagitario borracho es Júpiter con el acelerador pisado hasta el fondo y los frenos que ya eran bastante débiles en condiciones normales ahora directamente fuera de servicio. La libertad —el valor más sagrado para este signo— se convierte en la única ley operativa. Las consecuencias son, por definición, un problema del Sagitario sobrio de mañana, y el Sagitario borracho de hoy tiene demasiadas cosas interesantes por hacer como para preocuparse por eso ahora mismo. La filosofía jupiterina aplicada al alcohol tiene una elegancia lamentable.

Cómo cambia Sagitario cuando bebe

La transformación de Sagitario bajo los efectos del alcohol sigue una dirección que sorprende a nadie que conozca el signo: más de todo. Más energía, más entusiasmo, más planes, más conversación, más risa, más volumen, más propuestas absurdas que en el momento suenan perfectamente razonables. El optimismo jupiterino, que ya en sobriedad puede resultar a veces excesivo para los signos más cautelosos del zodíaco, bajo los efectos del alcohol alcanza proporciones que rozan lo mesiánico.

En los primeros tragos emerge la mejor versión del signo: aventurero, divertido, con una capacidad para el humor y la ironía que resulta genuinamente brillante. Sagitario tiene ingenio natural y el alcohol lo pule en las fases iniciales. La conversación fluye, las anécdotas de viajes y experiencias se suceden con una vitalidad que hace que estar cerca de él sea estimulante. Sagitario en sus primeras copas es exactamente el tipo de persona con quien quieres compartir una velada.

El problema es que Júpiter no conoce la moderación. Después de un número indeterminado de copas —que siempre es más del que sería prudente—, la franqueza característica del signo pierde el barniz de tacto que en sobriedad la hace tolerable. La opinión directa se vuelve más directa todavía. El comentario que en sobriedad se queda en el pensamiento sale sin procesamiento previo. La tendencia a la exageración alcanza niveles que hacen que las historias de Sagitario, ya habitualmente amplificadas, superen cualquier baremo de verosimilitud.

El tipo de borracho que es Sagitario

Sagitario es el borracho aventurero. No en el sentido de que busque el peligro activamente —aunque a veces también—, sino en el sentido de que su borrachera tiene una orientación expansiva, exploratoria, siempre mirando al siguiente lugar, al siguiente plan, a la siguiente experiencia. Quedarse en el mismo sitio toda la noche es para Sagitario borracho una forma de muerte lenta que no piensa consentir.

Es el que propone ir a otro bar cuando el actual todavía está lleno. El que sugiere un plan completamente diferente cuando ya había uno. El que dice "vamos a hacer algo diferente" con la convicción de alguien que ha encontrado el sentido de la vida, sin tener muy claro qué es exactamente ese algo diferente pero seguro de que existe y de que hay que ir a buscarlo ahora mismo. La noche con Sagitario borracho rara vez se parece al plan original, y esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

También es el borracho más filosófico del zodíaco, junto con Acuario. Sagitario tiene una dimensión intelectual y espiritual que el alcohol activa en las fases intermedias: de repente, en medio de la noche, emerge el arquero con preguntas sobre el sentido de la existencia, la naturaleza de la libertad y por qué la gente se complica tanto la vida. Todo esto con una intensidad y una duración que puede sorprender a quienes lo conocen solo en su versión festiva.

Cosas típicas que hace Sagitario borracho

El clásico número uno del Sagitario etílico es la verdad sin anestesia. Sagitario tiene una honestidad característica que en sobriedad modera con dosis variables de tacto —generalmente las mínimas necesarias—, y el alcohol reduce esa dosis a cero. Lo que Sagitario piensa de ti, de tu vida, de tus decisiones y de ciertas elecciones que, según él, podrías haber tomado mejor: todo esto tiene ahora un canal de expresión completamente abierto. Con buena intención, siempre. Con un impacto que varía.

Segundo clásico: los planes grandiosos e inmediatos. Sagitario borracho tiene ideas, y esas ideas siempre tienen escala internacional o al menos interprovincial. Un viaje que hay que organizar para el mes que viene. Una experiencia que hay que tener antes de que sea demasiado tarde. Un proyecto que llevan hablando desde hace tiempo y que esta noche, claramente, es el momento de activar. Todo esto se comunica con urgencia y con un entusiasmo que resulta difícil de no contagiar en el momento.

Tercero: la filosofía de bar. Sagitario borracho tarde o temprano encuentra un tema que le parece fundamental —la libertad, la búsqueda del sentido, el sistema educativo, por qué la gente no viaja más— y lo desarrolla con una extensión y una profundidad que no esperabas de una noche de copas. No es que sea aburrido: Sagitario tiene genuina profundidad filosófica y la transmite con elocuencia. Es que el timing puede no ser el más adecuado para la profundidad metafísica.

La resaca y la vergüenza posterior de Sagitario

Sagitario tiene con la resaca la relación más desprejuiciada del zodíaco. No que le guste —el sufrimiento físico no es territorio jupiterino—, sino que la gestiona con la misma filosofía con que gestiona todos los inconvenientes de la vida: como el precio a pagar por la experiencia, y la experiencia siempre vale la pena. Esta actitud tiene algo genuinamente admirable y algo que bordea la irresponsabilidad constitutiva, dependiendo del punto de vista.

La vergüenza post-borrachera de Sagitario es mínima comparada con otros signos, lo que no significa que no exista: significa que el signo tiene una relación con sus propios excesos que incluye una capa de humor y autoironia que facilita el proceso. Lo que dijo de más la noche anterior se contextualiza como "bueno, era verdad aunque no fuera el momento". Los planes que no se van a cumplir se archivan en la categoría de "intenciones genuinas con limitaciones logísticas". El Sagitario borracho que ayer propuso el viaje a Indonesia para el mes siguiente es hoy el Sagitario sobrio que lo pospone indefinidamente sin sentir que haya mentido exactamente.

Lo que sí puede generar algo parecido a vergüenza real en Sagitario es haber herido a alguien con su franqueza etílica. El signo no tiene mala intención, pero tiene el poder de decir cosas que duelen, y cuando la resaca le pasa la factura de ese daño, hay algo que sí le pesa. Sagitario tiene, debajo de toda la expansión jupiterina, una ética genuina.

Advertencias sobre Sagitario borracho

Primera advertencia: no le hagas preguntas sobre las que no quieras una respuesta completamente honesta. Sagitario borracho no tiene ninguna razón para protegerte de la verdad tal como él la ve. Si preguntas "¿qué piensas realmente de mi nueva pareja?", prepárate para una evaluación que va a incluir aspectos que tu versión sobria de la conversación no habría producido. La franqueza jupiterina no distingue contextos cuando el alcohol ha nivelado el terreno.

Segunda: no tomes compromisos de viaje ni de planes grandes a valor nominal. El Sagitario borracho que organiza el viaje de grupo a Japón para el próximo año no es el mismo que el Sagitario sobrio que tiene agenda, compromisos económicos y la costumbre de viajar cuando él quiere y como él quiere. Los planes nocturnos con Sagitario son semillas de intención, no reservas de vuelo.

Tercera: si sois un grupo y hay alguien que claramente no quiere seguir de noche, elegid un aliado estratégico para negociar la retirada que no sea Sagitario. Sagitario borracho no tiene comprensión funcional de la noción de "ya es suficiente" aplicada al tiempo de ocio nocturno. Para él, la noche que termina antes de que amanezca es una noche que no llegó a su potencial completo. Dialogar con esa filosofía desde la fatiga es un ejercicio estéril.

La verdad final sobre Sagitario borracho es que tiene algo de los mejores viajes: impredecible, a veces incómodo, frecuentemente memorable, y con la característica de que las mejores historias son las que no estaban planeadas. Quien sabe moverse en esa energía sin necesitar control excesivo de los resultados, encontrará en Sagitario uno de los mejores compañeros de noche del zodíaco. Quien necesita que la noche salga como estaba previsto, quizás debería salir con alguien de otro signo.

Redacción de Campus Astrología

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Publicado: 04 feb 2022

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