Sagitario como madre: estilo de maternidad

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La madre Sagitario es la que lleva a sus hijos a ver la aurora boreal en Noruega cuando tienen diez años, la que les explica en la cena que el libre albedrío es un problema filosófico que no está resuelto, la que un día cualquiera de martes les propone cambiar el plan y ir a ver una película en versión original que "les va a ampliar el horizonte mental". Sus hijos no siempre agradecen esto en el momento, especialmente el martes cuando ya tienen planes, pero lo agradecen mucho cuando tienen treinta años y resulta que son de las pocas personas que conocen que tienen curiosidad por el mundo, que no le temen a lo desconocido y que son capaces de empezar desde cero en un sitio nuevo sin que les tiemble demasiado el labio.

Júpiter, el rector de Sagitario, es el planeta de la expansión, la sabiduría, la exploración y el optimismo. La madre Sagitario tiene todo eso activo en su forma de criar: expande horizontes, transmite optimismo, enseña con el ejemplo que el mundo es grande y que merece la pena recorrerlo con curiosidad. Sus sombras son las que corresponden a cualquier exceso jupiterino: la dificultad para el detalle y la rutina, la tendencia a prometer más de lo que se cumple, la incomodidad ante lo que limita o constriñe. Este artículo retrata a la madre Sagitario en su magnanimidad característica y en sus inconsistencias igualmente características.

La madre Sagitario y su estilo de maternidad

El estilo de la madre Sagitario es expansivo, entusiasta y orientado al futuro. No cría mirando hacia adentro sino hacia afuera: hacia el mundo, hacia las posibilidades, hacia todo lo que sus hijos pueden llegar a ser y conocer y explorar. Su maternidad tiene algo de misión educativa en el sentido más amplio del término: no le interesa solo que sus hijos aprueben los exámenes, le interesa que crezcan como personas, que desarrollen criterio propio, que aprendan a pensar.

Sagitario es una madre filosófica. No en el sentido de que recite a Kant en el desayuno, aunque no es imposible, sino en el sentido de que se pregunta sobre el mundo con sus hijos, les transmite que las preguntas sin respuesta son las más interesantes, que la duda intelectual es una virtud, que tener certezas sobre todo es más señal de pereza que de sabiduría. Sus hijos crecen con una curiosidad activa que no espera que la realidad se le presente masticada.

El estilo de Sagitario incluye también mucha libertad. No porque no ponga límites, sino porque considera que la libertad es un valor en sí mismo que hay que enseñar activamente. Sus hijos tienen espacio para equivocarse, para explorar caminos que no llevan a ningún lado, para elegir aunque la elección no sea la que su madre habría hecho. Esa tolerancia a la exploración libre es una de las características más definitorias de su maternidad.

Cómo cuida a sus hijos una madre Sagitario

La madre Sagitario cuida, en primer lugar, con la transmisión del amor por el conocimiento. Sus hijos crecen en un entorno donde los libros, los viajes, las ideas y las conversaciones interesantes son parte del paisaje cotidiano. Esa estimulación intelectual y cultural no es programada ni forzada: es simplemente el modo en que Sagitario vive, y sus hijos lo absorben de manera natural.

Cuida también con el optimismo. La madre Sagitario tiene una capacidad natural para ver el lado positivo de las cosas, para transmitir que los problemas tienen solución, que los fracasos son parte del camino, que la vida, en conjunto, merece la pena con entusiasmo. Ese optimismo puede sonar naif en los momentos realmente difíciles, y a veces lo es, pero en la mayoría de las situaciones es exactamente el contrapeso que sus hijos necesitan.

Cuida con la exposición al mundo. Viajes, otras culturas, idiomas, personas de orígenes distintos: la madre Sagitario considera que la educación que no incluye la experiencia directa del mundo es incompleta. Sus hijos no crecen en una burbuja: crecen con conciencia de que hay otros mundos posibles, otras formas de vivir, otras maneras de entender la existencia, lo cual es una de las vacunas más eficaces contra el dogmatismo.

Fortalezas maternas características

La primera fortaleza es la transmisión del amor por la vida. Los hijos de Sagitario suelen tener una vitalidad y un entusiasmo por lo que viene que no es muy habitual. Han crecido con una madre que les ha enseñado, más con el ejemplo que con las palabras, que la vida es un lugar interesante donde vale la pena estar despiertos.

La segunda fortaleza es la ausencia de rigidez moral. Sagitario no cría desde el dogma. No impone una única visión del bien y del mal, no juzga con estrechez las elecciones de sus hijos que se aparten de la norma, tiene una tolerancia real hacia la diferencia y hacia la diversidad de caminos. Sus hijos crecen con una conciencia ética propia que no es la copia de la de su madre sino la construida en el diálogo con ella.

La tercera fortaleza es la valentía para lo desconocido. Sagitario no tiene miedo de lo nuevo, y esa falta de miedo se transmite. Sus hijos aprenden que adentrarse en territorios desconocidos es emocionante, no peligroso, que la aventura es una elección vital legítima y que quedarse en la zona de confort por miedo es un desperdicio.

La cuarta fortaleza es el humor. Sagitario tiene un sentido del humor generoso y cálido que hace que los momentos difíciles de la crianza sean más manejables. Sus hijos aprenden a reírse de las cosas, a no tomarse demasiado en serio, a encontrar el lado absurdo de la vida incluso cuando no es fácil.

Desafíos de la madre Sagitario

El primer desafío es la inconsistencia. Sagitario tiene proyectos con mucho entusiasmo y a veces los abandona cuando el entusiasmo se agota. En la crianza, esa inconsistencia puede manifestarse en normas que se aplican con intensidad una semana y se olvidan la siguiente, en promesas que se hacen con generosidad y no siempre se cumplen, en rutinas que se establecen y se disuelven antes de que sirvan para algo. Sus hijos pueden tener dificultades para saber a qué atenerse.

El segundo desafío es la impaciencia con el detalle y la rutina. Sagitario vive en las alturas conceptuales y tiene dificultades para mantenerse en el ras del suelo de lo cotidiano durante tiempo prolongado. El seguimiento diario de los deberes del niño, la gestión de los conflictos repetitivos del colegio, la atención a los detalles logísticos de la vida familiar: todo lo que es rutinario y repetitivo puede agotarla antes que a otros signos.

El tercer desafío es la tendencia a moralizar. Sagitario tiene sus propias convicciones sobre cómo se debe vivir y puede transmitirlas con una intensidad que bordea el sermón. Sus hijos pueden sentir que su madre tiene siempre una lección preparada, una reflexión oportuna, una perspectiva filosófica que les enseñará algo importante. La lección constante cansa, especialmente cuando el hijo solo quería conversar.

El cuarto desafío es la dificultad para gestionar lo doméstico. Sagitario necesita horizontes amplios y puede resentir el claustro del hogar. Si la maternidad le corta las alas de manera que siente que ya no puede explorar ni aprender ni crecer, puede transmitir una incomodidad que sus hijos captan y que puede traducirse como un mensaje de que son una carga. Ese mensaje, aunque nunca sea intencional, puede dejar huella.

Lo que necesitan los hijos de una madre Sagitario

Los hijos de Sagitario necesitan, en primer lugar, que su madre les proporcione también los cimientos cotidianos. La libertad es maravillosa, pero sin estructura se convierte en caos. Necesitan rutinas que se mantengan, normas que no cambien según el estado de ánimo del día, una cierta consistencia en los límites que les permita saber dónde están parados. Sagitario puede dar esa consistencia si la entiende no como una restricción a su libertad sino como un regalo a la de sus hijos.

Necesitan también que Sagitario esté presente en lo pequeño, no solo en lo grande. Los viajes son fantásticos, las conversaciones filosóficas son enriquecedoras, pero el niño que llega del colegio con un problema con su amigo también necesita que su madre esté ahí, en lo concreto, en lo que parece trivial pero no lo es. La madre Sagitario que aprende a bajar de las alturas para estar en el ras de suelo de lo cotidiano de sus hijos hace un esfuerzo que sus hijos notan y aprecian.

Los hijos de Sagitario necesitan también que su madre cumpla lo que promete. Las promesas no cumplidas de Sagitario no son maliciosas, pero son frecuentes, y los hijos pequeños no distinguen entre intención y resultado. Lo que sienten es la expectativa defraudada. Sagitario que aprende a prometer solo lo que puede cumplir, aunque eso implique prometer menos, transmite a sus hijos una lección valiosísima sobre la integridad de la palabra.

Finalmente, los hijos de Sagitario necesitan que su madre les diga que pueden quedarse quietos. Que no todo en la vida tiene que ser expansión y movimiento. Que la quietud también tiene valor, que quedarse en el mismo lugar durante años no es cobardía sino también una forma legítima de vivir. Esa lección, que Sagitario aprende ella misma durante toda la vida, sería un regalo inestimable para los hijos que han crecido con el vértigo de sus horizontes siempre en movimiento.

Redacción de Campus Astrología

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Publicado: 03 feb 2022

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