Virgo y el sexo: sexualidad y patrones íntimos

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Virgo tiene fama, bastante injusta, de ser el signo más asexual del zodiaco. Los manuales de astrología pop han pintado a Virgo como el eterno perfeccionista inhibido que nunca llega a disfrutar de nada porque está demasiado ocupado analizándolo todo. Esta caricatura tiene tan poco que ver con la realidad de un Virgo bien integrado que merece ser desmontada con cierta energía. Virgo no es asexual; es discreto. Y entre la discreción y la frialdad hay una distancia considerable que solo quien ha tenido la paciencia de llegar a la intimidad real con un Virgo puede apreciar.

Mercurio rige a Virgo, pero no el Mercurio aéreo y disperso de Géminis, sino el Mercurio terrestre que analiza, distingue, ordena y perfecciona. En la sexualidad, este Mercurio se expresa como atención al detalle, conciencia de los matices, capacidad para percibir lo que funciona y lo que no con una precisión diagnóstica que puede resultar asombrosa. Virgo no se pierde en la bruma de la emoción ni en la descarga inmediata del impulso: observa, aprende y aplica. Con la pareja adecuada, eso se convierte en una habilidad amatorias formidable.

La concepción de la sexualidad de un Virgo

Para Virgo, la sexualidad es un terreno que merece la misma atención cuidadosa que cualquier otro aspecto importante de la vida. Virgo no improvisa fácilmente en la intimidad, no porque sea rígido, sino porque le gusta saber lo que hace, hacerlo bien y mejorar con el tiempo. La idea del sexo como algo caótico, descontrolado o totalmente imprevisible no le resulta especialmente atractiva. La idea del sexo como una práctica que se perfecciona con conciencia y dedicación, sí.

Virgo también tiene una concepción de la sexualidad ligada a la confianza. No entrega su intimidad a cualquiera ni de forma precipitada. El proceso de abrirse requiere tiempo, evidencias acumuladas de que la otra persona es digna de confianza, y la sensación de que el vínculo tiene una base sólida más allá del deseo inmediato. Quien presiona a Virgo para que acelere ese proceso generalmente obtiene el resultado opuesto al que buscaba.

Hay también en Virgo una relación con el cuerpo que merece mención. Virgo tiene una conciencia corporal muy desarrollada y, paradójicamente, una cierta autocrítica corporal también muy desarrollada. Puede ser muy exigente consigo mismo en cuanto a cómo se siente en su propio cuerpo, y esa exigencia puede funcionar como un filtro inhibidor si no se trabaja. Un Virgo que ha aprendido a habitar su cuerpo sin juzgarlo constantemente puede ser un amante de una presencia física y una atención muy notables.

Cómo es la intimidad con un Virgo

La intimidad con un Virgo tiene una calidad de atención y de presencia que no se encuentra en todos los signos. Virgo es observador por naturaleza, y en la intimidad esa cualidad se traduce en que percibe los matices del otro con una fineza notable: qué le gusta y qué no, qué ritmo prefiere, qué tipo de contacto le funciona mejor, cuándo quiere avanzar y cuándo prefiere detenerse. Esa capacidad de lectura del otro es una de las grandes virtudes amatorias de Virgo, aunque él raramente la presente como tal.

El ritmo de Virgo en la intimidad es deliberado y consciente. No tiene las prisas de Aries ni la teatralidad de Leo; tiene una concentración tranquila que puede resultar muy placentera para quienes valoran la atención sostenida. Virgo no hace las cosas a medias cuando está realmente presente en un encuentro íntimo; hace cada cosa bien, con conciencia de lo que está haciendo y de cómo lo está recibiendo el otro.

La limpieza y el orden del espacio importan para Virgo en la intimidad más que para la mayoría de los signos. No en el sentido obsesivo, sino en el sentido de que un entorno caótico, sucio o incómodo activa en Virgo una inquietud que le hace difícil relajarse del todo. El signo que rige la salud y la higiene del cuerpo necesita que el contexto de la intimidad tenga también un mínimo de cuidado y atención. Una habitación ordenada y limpia, ropa de cama fresca, atención a lo básico: eso le permite a Virgo estar presente sin que la mente se distraiga con lo que no está en su lugar.

Lo que excita y enciende a un Virgo

La competencia y la inteligencia práctica de la pareja son activadores eróticos importantes para Virgo. Alguien que sabe lo que hace, que actúa con conciencia y precisión, que no improvisa torpemente sino que tiene criterio y lo aplica, resulta genuinamente atractivo para Virgo. Esto se extiende a la intimidad: una pareja que sabe cómo tocarle, que aprende y adapta, que no hace lo mismo siempre con independencia de cómo está respondiendo Virgo, le activa mucho más que una pareja entusiasta pero poco observadora.

La conversación inteligente y honesta también puede ser un activador para Virgo, especialmente cuando hay una conexión intelectual genuina. No la conversación erótica explícita que encanta a Géminis, sino el tipo de conversación que demuestra que la otra persona piensa, que tiene criterio, que no dice lo que cree que Virgo quiere oír sino lo que realmente piensa. La honestidad directa resulta muy atractiva para Virgo, que tiene un detector de falsedades muy bien calibrado.

El tacto preciso y consciente es también un activador importante. Virgo no responde de la misma manera a la caricia dispersa que a la caricia que sabe lo que está buscando. La diferencia entre ambas es para Virgo muy perceptible. La persona que toca a Virgo con atención real, que nota sus respuestas y ajusta su tacto en consecuencia, le produce una sensación de ser realmente visto y atendido que tiene un efecto erótico considerable.

Patrones sexuales típicos del Virgo

El patrón más reconocible de Virgo es la mejora progresiva. Virgo aprende de cada encuentro íntimo, incorpora lo que funciona, descarta lo que no, y con el tiempo se convierte en un amante cada vez más ajustado a lo que su pareja necesita. Esta curva de aprendizaje hace que la intimidad con Virgo mejore notablemente con el tiempo y la confianza, lo que puede resultar sorprendente para quienes llegan con la caricatura del Virgo inhibido.

La autocrítica es otro patrón habitual de Virgo en la intimidad. Virgo puede ser más severo consigo mismo que con cualquier otra persona, y esa severidad puede traducirse en inhibición o en ansiedad de rendimiento si no se gestiona bien. La pareja que sabe tranquilizar esa autocrítica de Virgo con afirmaciones genuinas y específicas, que le ayuda a estar presente en lugar de observarse desde fuera, hace una contribución enorme a la calidad de la intimidad compartida.

Virgo también tiene un patrón de discreción que puede confundirse con frialdad. Virgo no habla de su vida sexual con facilidad, no comparte los detalles de su intimidad con amigos ni con conocidos, y no suele gesticular públicamente su vida amorosa. Esta discreción es una señal de respeto hacia la intimidad compartida, no de indiferencia. Cuando Virgo habla de una pareja con discreción, está protegiéndola. Cuando habla de ella con entusiasmo en privado, está diciendo algo que vale la pena escuchar.

Compatibilidad sexual general del Virgo

Virgo y Capricornio es una de las combinaciones más sólidas del zodiaco en la intimidad. Ambos signos de tierra valoran la calidad, la constancia y la discreción; ambos tienen un respeto genuino por la experiencia bien hecha. La confianza entre ambos tarda en construirse pero cuando está sólida, la intimidad que produce puede ser de una profundidad y una satisfacción que sorprende a quienes los observan desde fuera.

Tauro y Virgo también es una combinación que funciona bien en este plano. La calidez sensorial de Tauro suaviza la tendencia analítica de Virgo, y la atención de Virgo satisface la necesidad de presencia de Tauro. Ambos valoran la calidad sobre la cantidad, ambos necesitan tiempo para confiar, y cuando esa confianza existe, la intimidad entre los dos puede ser de gran riqueza.

Escorpio es una combinación que merece atención especial. La profundidad de Escorpio puede atraer genuinamente a Virgo, que también tiene un lado analítico que busca llegar al fondo de las cosas. El problema es que Escorpio pide entrega total e inmediata y Virgo necesita tiempo para construir la confianza que hace posible esa entrega. Si Escorpio tiene la paciencia de esperar, y Virgo tiene el valor de ceder el control, el encuentro entre ambos puede ser de una intensidad notable. Sagitario y Aries suelen ser combinaciones más difíciles, porque la velocidad y la espontaneidad que ambos valoran choca con la necesidad de deliberación y confianza previa de Virgo.

Redacción de Campus Astrología

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Publicado: 03 feb 2022

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